3 de julio de 2013 / 03:01 p.m.

 A nivel mundial, se estima que entre 15 y 20 por ciento de las parejas presentan infertilidad; en el 40 por ciento de los casos diagnosticados, el problema se atribuye a la madre, otro 40 al padre, y del restante 20 por ciento no se sabe con exactitud el origen, destacó Ana Julia Antonio Suárez, profesora de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

Ante esta situación, han proliferado clínicas de fertilidad, que a través de distintas técnicas propias de la biología de la reproducción humana ayudan a parejas, heterosexuales y homosexuales, o bien a madres solteras, a lograr un embarazo, indicó.

La biología de la reproducción es una subespecialidad de la ginecología, en donde principalmente se atiende a quienes sufren infertilidad, entendida como la incapacidad que tienen los individuos sexualmente activos, y sin protección en el coito, de producir un embarazo en un periodo de tiempo de 12 meses, refirió.

Tras diagnosticar la infertilidad, se hacen estudios para determinar el tipo de tratamiento que se empleará para intentar un embarazo, como inseminación artificial o la fecundación in vitro. En el primer caso, el éxito es de 30 por ciento, y de hasta 40 por ciento en el segundo, apuntó.

Entre las causas más frecuentes para que una mujer no pueda embarazarse están las infecciones en el tracto genital y la endometriosis, que es la implantación de glándulas endometriales fuera del útero, explicó.

En los hombres, la principal es la oligospermia, es decir, si el semen tiene una disminución en la cuenta de espermatozoides, y éstos dificultades de movilidad.

A ello se agrega el hecho de que en la actualidad las mujeres retrasan el embarazo para tener un desarrollo profesional; entonces, la maternidad ocurre después de los 30 años, lo que constituye un factor muy importante para la disminución de óvulos fértiles, comentó.

Antonio Suárez indicó que estos tratamientos también son buscados por las féminas que deciden vivir solas la maternidad, y por parejas homosexuales, y se logra principalmente a través del uso de gametos congelados.

También, abundó, hay casos de hombres con cáncer testicular que antes de someterse a algún tratamiento extraen los espermatozoides para procrear hijos en años posteriores.

Quienes deciden someterse a un tratamiento de infertilidad deben tomar en cuenta que la clínica esté certificada por la Asociación Mexicana de Biología de la Reproducción, y que el médico, efectivamente, sea biólogo de la reproducción, recomendó.

La profesora de embriología indicó que el costo de una inseminación artificial es de aproximadamente seis mil pesos y se pueden hacer de tres a seis pruebas en cada pareja; en el caso de la fecundación in vitro, se pagan hasta 100 mil pesos por el tratamiento completo.

Con el uso de nuevas tecnologías, esta subespecialidad ha evolucionado; por ejemplo, antes, la técnica de fecundación in vitro sólo consistía en extraer los óvulos y el esperma, concentrarlo y juntarlo. Ahora, además de ese método, se utiliza la inyección intracitoplasmática, para introducir el espermatozoide al óvulo, y esperar a que las células se junten y sean un blastómero para introducirlo en el útero.

El embarazo producido por medio de alguna de estas técnicas es considerado de alto riesgo, principalmente porque se trata de mujeres que han tenido abortos repetidos o son mayores de 35 años de edad.

Son raras las complicaciones que se han encontrado con el uso de las distintas técnicas de diagnóstico (histerosonografía, histerosalpingografía e histeroscopia), pero se puede presentar dolor pélvico, náusea, vómito, fiebre, infecciones y perforación uterina, alertó.

Por ello, aunque se espera que el curso de este periodo de gestación sea normal, lo más recomendable es tener una revisión continua con el ginecólogo, concluyó.

Redacción