24 de diciembre de 2014 / 05:32 p.m.

El año de LeBron James tanto adentro y fuera de la duela estuvo lleno de cambios, de éxitos, de logros no alcanzados, de posar en fotografías con celebridades. En verdad mostró que es bueno ser llamado el Rey.

En abril, James y el Heat de Miami nuevamente estaban en la postemporada de la NBA buscando lograr el tricampeonato. Los monarcas de los pasados dos años no batallaron para vencer a Charlotte, Washington e Indiana y llegar a la Final.

No obstante en las Finales se toparían con pared al enfrentar a los Spurs de San Antonio. James tendría una buena serie al anotar 141 puntos y encestar el 57 % de sus tiros. Pero nadie más del Heat estuvo cerca de producir los números de LeBron, por lo que terminaron perdiendo fácilmente 4 juegos a 1.

Luego, llegaría la agencia libre en la NBA y como se esperaba optó por salirse de su contrato. La duda era si se iba a quedar en Miami o regresaba a Cleveland.

Aficionados de los Cavaliers hicieron guardria afuera de su casa en Akron, Ohio con la anticipación de que iba a estar de vuelta.

 

Por mientras que tomaba su Decisión parte II, James viajó a la Final de la Copa del Mundo entre Alemania y Argentina.

Finalmente cuando regresó del Mundial, James eligió regresar a casa con los Cavaliers.

El arranque de campaña para LeBron y Cleveland fue complicado con una marca de 5-7, pero han compuesto el camino al ganar 12 de los últimos 15 partidos.

 

Hasta causó problemas internacionales cuando rompió protocolo de la realeza británica al poner su brazo en el hombro de la Duquesa de Cambridge, Kate Middleton.

Sin lugar a dudas, LeBron James ha demostrado que es el Rey.

JOSÉ MANUEL VILLALVA