16 de agosto de 2013 / 02:49 p.m.

México  • La Junta de Gobierno del Instituto Nacional de Cancerología (Incan) designó a Abelardo Meneses como director general de ese centro y el lunes se realizará la ceremonia de toma de posesión de su cargo ante la secretaria de Salud, Mercedes Juan.

Por la mañana y parte de la tarde de ayer, Meneses, junto con otros dos contendientes, Vincenzo Aiello Crocifoglio y Alfonso Dueñas, presentaron a los integrantes de la Junta de Gobierno, así como a representantes de Función Pública, Hacienda y de la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud, su proyecto para mejorar la calidad de los servicios e incrementar la investigación científica.

De igual forma presentaron sus propuestas para resolver pendientes propios del Incan, como la saturación de pacientes, la necesidad de disminuir las horas de espera, dar mayor atención ambulatoria, incrementar el número de intervenciones quirúrgicas y continuar con el censo sobre la situación del cáncer en el país.

Meneses, quien se desempeñaba como director general adjunto médico del instituto mientras Alejandro Mohar fue el titular, consideró que es necesario contar con las mejores herramientas para efectuar mejores diagnósticos —considerando que 80 por ciento de los casos se detectan en etapas avanzadas— y para ello deben fortalecerse las diferentes áreas con más y mejor equipo, así como mantener los convenios con universidades internacionales.

El proyecto

Meneses presentó un proyecto que dará continuidad al trabajo de una década de su antecesor en el sentido de mantener los convenios de investigación y colaboración con el centro estadunidense MD Anderson y las universidades de Harvard, California y San Francisco, además del Instituto Catalán de Oncología y la Universidad Complutense de Madrid.

El nuevo director también considera fundamental seguir con una alianza estratégica con la UNAM, en particular con el Instituto de Investigaciones Biomédicas y el de Física, y ahora con el Cinvestav.

De igual forma se manifestó por continuar con los estudios de enfermedades tumorales malignas fortaleciendo el departamento de patología, el cual digitaliza y tiene un registro de tejidos con el propósito de descifrar cómo evolucionan los carcinomas más prevalentes en la población mexicana y cuál es su comportamiento, y de esa manera poder otorgar una terapia más personalizada a los pacientes.

El proyecto de Meneses también resalta la necesidad de encontrar terapias y fármacos que mejoren la calidad y alarguen la sobrevida de quienes padecen cáncer, o incluso que curen el padecimiento que afecta a más de 120 mil mexicanos al año y causa el deceso de 80 mil.

Mohar, satisfecho

En plena mudanza y recogiendo sus últimos objetos personales, Alejandro Mohar aseguró a MILENIO que está satisfecho con los logros obtenidos durante una década como director general del Incan.

Señaló que luego de tomarse unas vacaciones, como es la tradición, se sumará a las labores dentro del instituto como investigador, médico y docente.

De su administración destacó entre los logros más importantes “que el presupuesto se incrementó año con año, ahora es de 2 mil 100 millones de pesos, prácticamente el doble de lo que recibimos al inicio de esta gestión”.

También resaltó que “se invirtieron casi 500 millones de pesos en equipo, se incorporó el Seguro Popular desde su creación —lo que ha beneficiado a miles de pacientes con cáncer que no tenían para cubrir su tratamiento—, se triplicó el número de estudios y hoy tenemos un grupo de más de 120 investigadores en cancerología”.

El Incan ofrece al año 193 mil consultas, de las que 34 por ciento de los pacientes procede del Distrito Federal y 66 por ciento del resto de la República, sobre todo del Estado de México, Hidalgo y Morelos.

Mohar concluyó que lo importante es combatir el cáncer desde la prevención, pues de no detenerse este problema de salud pública, en dos décadas los casos serán 250 mil al año.

Necesario, revisar código hipocrático

El ex secretario de Salud, Juan Ramón de la Fuente, se manifestó por revisar el código hipocrático, porque hay premisas y postulados que se mantienen, como prolongar la vida, aún cuando eso significa alargar el dolor o caer en ensañamiento médico.

“El código hipocrático hoy, a mi juicio, requiere de una revisión, hay premisas y postulados que me parece que en este contexto obligan a que el código en sí mismo sea puesto en esa dinámica y en esa dimensión, para ver qué sí y qué no, mantener la salud por supuesto, siempre; prolongar la vida, no siempre”, comentó.

Durante la ceremonia de entrega de premios Excelencia de Estudiantes de Medicina 2013, organizados por la Academia Nacional de Medicina y Pfizer, De la Fuente señaló que ese código de ética era una premisa válida cuando había medios poco efectivos para prolongar la existencia, pero ahora, frente a situaciones como la capacidad de mantener la vida artificial por meses o años en pacientes con enfermedades terminales provoca un dilema.

El también ex rector de la UNAM comentó que entre los retos intelectuales se debe de partir de evidencia científica. “No hay respuestas simples… no se trata de lo que es bueno y lo que es malo; las decisiones del médico muchas veces, y cada vez más, tendrán que debatirse”, concluyó.