8 de marzo de 2013 / 12:28 a.m.

De acuerdo con estudios comparativos, las tasas de mortalidad son más bajas en naciones que protegen la vida desde la fecundación respecto a donde hay leyes a favor del aborto.

 

Chile • El director del Instituto de Epidemiología Molecular de la Universidad de Chile, Elard Koch, afirmó que sin importar si está legalizado o no, el aborto es utilizado como una forma de violencia contra la mujer, en especial el que se produce por coacción, que en la mayoría de los casos se da por parte de algún miembro de la familia.

Al participar en el foro: "Políticas públicas para reducir la mortalidad materna, un enfoque holístico sobre salud materna", realizada en Nueva York, en el marco de la 57 Sesión de la Comisión sobre el Estatus Jurídico y Social de la Mujer en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dijo que de acuerdo con estudios comparativos, las tasas de mortalidad son más bajas en naciones que protegen la vida desde la fecundación respecto a países donde hay leyes a favor del aborto.

Explicó que el otro tipo de violencia que se ve en países desarrollados es la violencia en la pareja, ya sea física o psicológica durante el embarazo. Es decir de hombres que obligan a abortar a sus parejas, lo que crea en las mujeres problemas de salud mental e incluso casos de suicidio.

Este encuentro, que se organizó en el marco del Día Internacional de la Mujer tuvo como tema prioritario la eliminación y prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

Los delegados de 45 países miembros se centran en cómo prevenir la violencia y la prestación de servicios de asistencia, pues se calcula que 7 de cada 10 mujeres en el mundo sufren golpes, violaciones, abusos y mutilaciones.

De ahí que junto con varios científicos de diferentes países, Erlad Koch insistió que el aborto podría ser otra forma de violencia en contra de la mujer, pues en países en vías de desarrollo se han sobreestimado las tasas de abortos clandestinos con el fin de presionar a los gobiernos a su legalización.

Explicó que Chile es otra nación que prohíbe todo tipo de aborto y ha reducido la mortalidad materna hasta un 90 por ciento, al incrementar los niveles de educación de la mujer, agua y alcantarillado a toda su población y profesionalizando la atención médica de neonatos.

Advirtió que si el argumento de elevar los niveles de salud materna y reducir al máximo las tasas de mortalidad materna, son reales, el aborto no debe ser considerado como una política de salud pública, ni su legalización como una medida en beneficio de la mujer embarazada.

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