4 de junio de 2013 / 12:19 p.m.

México • La lectura y la escritura forman parte de los intereses personales de Lisa Owen. Quizás esté presente en películas y telenovelas: recuerda que estudió letras en un principio y ya después las dejó para dedicarse a la actuación, pero sin hacer a un lado su primera vocación, al grado que desde hace dos décadas forma parte del taller de Vicente Leñero, donde se ha dado la oportunidad de escribir guiones, hasta que se dio cuenta de la necesidad de dar el salto.

“"Me parece fascinante el camino de la escritura. No tengo una formación académica, pero creo que pasados los 40 años de edad a mucha gente le sucede que se da permiso de hacer lo que antes no se permitía y yo le tenía mucho respeto a la narrativa"”, dice la actriz a propósito del lanzamiento de No habrá quien nos guíe (Tusquets, 2013).

Lleva muchos años como actriz y tiene bastante trabajo, por lo cual reconoce que le costó mucho el darse permiso de hacer algo que nadie le había pedido, ni le pagaban por adelantado, que incluso requiere de mucha voluntad y de enfrentar a sus demonios de una manera muy particular, “"porque nadie te pide que lo hagas"”.

“"Lo tienes que hacer, aunque al final del día digas ‘no sirvió esto’, pero te presentaste a la cita. La experiencia la tomo como una señal de que debo seguir adelante: si a alguien le gusta, valió la pena intentarlo; por otro lado, veo que el mundo editorial es muy celoso, muchos de los escritores que conozco son intelectuales, y yo no lo soy, por lo que a lo mejor se me van a la yugular. Sí me preocupa, pero no pienso en eso. Simplemente quiero seguir escribiendo."”

La ópera prima de Lisa Owen es toda una reflexión en torno a la culpa, la fidelidad y la muerte, a través de la historia de tres personajes que encuentran un punto de quiebre en sus vidas y no saben cómo asumir las consecuencias: un hombre que lleva el peso de las muertes provocadas por la explosión de una gasera, un padre que no puede evitar la muerte de su hijo y un estadunidense solitario que está en fase terminal.

“"Quería explorar la relación de cada uno con la muerte: cada uno tiene que ver en la vida del otro, no de una manera directa ni muy fuerte, pero sí cambian el destino del otro, porque mi sensación es que la vida no siempre responde a una causa o a un efecto; la gente que es determinante en tu vida a veces no es la que cambia tu vida, sino aquella con la que parecieras tener poca relación o con la que sólo vives una variable que cambia tu vida."”

En No habrá quien nos guíe, el ser humano no es dueño de su destino, lo que Lisa Owen considera el hecho más cruel del ser humano, porque se te regala una vida que no te pertenece, no sabes para dónde va ni qué sentido tiene, en donde la incertidumbre es lo que produce más dolor.

“"Son tres adultos neuróticos atormentados por fantasmas, pero se destrozan la vida. Esos tormentos que nos hacemos son capaces de determinar muchas cosas y la mayoría de la gente decide el rumbo de su vida de esa manera, pero no es algo que decida conscientemente. Son promesas, lealtades o heridas muy tempranas que repites sin cesar"”, asegura Lisa Owen, quien ya metida en gastos está convencida de que otra de sus apuestas estará en la literatura.

JESÚS ALEJO SANTIAGO