RAFAEL RIVERA
14 de octubre de 2014 / 12:52 p.m.

La más reciente fecha FIFA presentó el duelo amistoso entre Estados Unidos y Ecuador, a simple vista este partido no representaría un momento tan llamativo, salvo por el invitado especial de este encuentro.

Este partido sirvió como despedida internacional de Landon Donovan, goleador icónico norteamericano, que se despedirá definitivamente de las canchas en diciembre, al término de la temporada en la MLS.

El homenaje no solo sirvió para despedir una destacada carrera, sino para marcar el fin de una era no solo de futbol estadounidense, sino también del balompié de las Américas.

Donovan se convirtió en el equivalente de Derek Jeter y LeBron James para el futbol de Estados Unidos, una leyenda contemporánea, siendo el ídolo de varios niños, los cuales han desistido del basketball o el futbol americano, deportes típicos de esa nación por el futbol, el cual poco a poco gana más adeptos en la Unión Americana.

Desde muy joven comenzó a destacar, siendo nombrado mejor jugador del Mundial sub 17 de 1999.

Ese ímpetu mostrado desde muy joven es herencia de su familia, su padre ex jugador semiprofesional de hockey, el cual le dio el ejemplo de dejar todo en la cancha y de su madre, maestra de educación especial, la le enseñó paciencia y disciplina, cualidades que le valieron su famoso apodo.

Tras su destacada participación en el Mundial juvenil, el joven Landon fue fichado por el Bayer Leverkusen de Alemania, escuadra a la que abandonó en el 2001, años después revelaría que la razón es que no se sintió preparado para las presiones del balompié europeo, sin acusar a terceros, admitiendo su inmadurez y la necesidad de crecer personalmente.

Esta muestra de honestidad no es muy común hoy en día, destacando casos como el de Alan Pulido, que no admiten su falta de temple, si no que acusan a otros de las consecuencias de sus actos.

Después de su salida del Bayer Leverkusen fue cedido al San José Earthquakers de su nación, con el cual empezó a demostrar sus virtudes, llegando al poco tiempo a la selección de Estados Unidos.

Landon llegó al cuadro de las "Barras y las Estrellas" en una época de transición, algunos de los primeros referentes como Alexi Lalas se habían despedido, mientras otros como Tony Meola vivían sus últimos momentos, necesitando de manera urgente sangre joven, con hambre de triunfo.

Al igual que en el mundo de los cómics, nuestro joven artillero respondió al reto, inexperto pero seguro de su deber.

En el 2002 vivió sus primeros grandes retos, al encarar la Copa Oro y el Mundial del mismo año en Corea-Japón, consagrándose en el primero, pero ganándose la condición de ídolo en el segundo.

La ronda de octavos de final colocó a México contra los Estados Unidos, con el conjunto tricolor como gran favorito al pasar como líder de grupo sobre la siempre fuerte Italia y Croacia, tercer lugar 4 años antes.

Nuevamente nuestro protagonista apareció, marcó un gol y desesperó a la defensa nacional, conduciendo al triunfo de su selección 2-0.Recuerdo haber maldecido como nadie a Donovan, nunca fui un niño que dijera malas palabras, pero este delgado delantero desató una gran ira, no solo en mí sino también en miles de aficionados mexicanos.

Estados Unidos caería en cuartos de final ante Alemania, pero no lo harían sin perder al estilo que nos ha enseñado Hollywood, luchando hasta el final, buscando la conquista del honor.

Con apenas 20 años, el novel artillero lograba lo que muchos no pueden en su vida, ser un héroe, ganándose rápidamente el sobrenombre de "Capitán América", un apodo nada fácil de recibir, digno de las luminarias más importantes como el histórico quarterback Roger Staubach.

Los años pasaban y este delantero no se detenía, cada día quería ser mejor, quería superarse a si mismo, guiar a su nación a lo mejor, ser un ejemplo para los niños, digno de un personaje del mundo de las historietas.

Cuatro títulos de la Copa Oro, tres participaciones mundialistas, dos participaciones en Copa Confederaciones y una en Juegos Olímpicos han sido el legado de esta estrella, la cual desde el 2005 brilla para Los Ángeles, cuyo club atinadamente se llama Galaxy.

Más que ganar títulos, el gran legado de Donovan es que ayudó a cimentar el "American Dream" del futbol, las primeras batallas libradas por Claudio Reyna, Tab Ramos y Lalas fueron refrendadas por el "Capitán América", aquel que fue tan despreciado en México.

Al igual que en el universo cinematográfico de Marvel, la despedida de Landon Donovan solo representa el final de una fase de uno de los proyectos más ambiciosos de la historia.

Hay que ver al pasado para entenderlo, 20 años atrás Estados Unidos albergó el Mundial sin contar con liga profesional, se armó un modesto conjunto, el cual fue bien liderado, calificando a Octavos de Final, instancia en la que perdieron con Brasil, a la postre campeón, un 4 de julio.

Ahora la realidad es diferente, es una nación que es un invitado tradicional a la máxima justa mundialista, cuya liga crece cada vez más, cuyos jóvenes son apoyados para formarse como deportistas, sin tener que abandonar la escuela, creando iconos sanos.

Esto contrasta con México, en donde muchos juveniles tienen que olvidar los estudios por la promesa de triunfar, encontrándose en ocasiones desprotegidos al mundo de agentes, fama, fortuna y excesos.

Es cierto, el "Capitán América" deja las canchas, pero, al menos en el universo de los cómics, su escudo, sus ideales y su misión son retomados por un compañero que creció admirándolo, solo queda observar quien se siente digno de esta responsbilidad.

El goleador del Galaxy se despide con 32 años, no por obligación o lesión, sino por que así lo desea, despidiéndose como los grandes, cuando el mundo tiene ganas de más.Se dio cuenta de que tiene más la necesidad de luchar, marcas individuales las posee, renombre lo tiene, jugó en Europa, cumplió sus objetivos y abrió las puertas de la nueva generación.

Un contraste con el futbol mexicano, en donde los jugadores jóvenes no se atreven a alzar las voz, obligando la permanencia de los veteranos, al no tener confianza en los nuevos valores, los cuales desconfían de si mismos.

Pese a lo odiado que llegó a ser, Donovan se despidió con una gran sonrisa, ya que, como cantaría Paul Anka, el jugó a su manera.