4 de noviembre de 2013 / 06:44 p.m.

Adolescentes estadounidenses que buscan operarse para perder peso revelan una serie de problemas de salud que antes sólo se veían en adultos, de acuerdo con un estudio financiado por el gobierno.

La mitad de los adolescentes padecían al menos cuatro enfermedades graves vinculadas con el exceso de peso. Tres de cada cuatro tenían problemas de colesterol; casi la mitad mostraban hipertensión o dolores articulares, y muchos padecían males del hígado o los riñones.

El peso de estos chicos era tres veces superior al que se considera sano, no eran adolescentes "que quieren que su atuendo de porristas les ajuste mejor", dijo el doctor Thommas Inge, investigar principal del estudio y cirujano del centro médico pediátrico de Cincinnati.

El estudio ofrece pruebas de que la cirugía por obesidad generalmente es segura para los adolescentes, ratificando los hallazgos de trabajos anteriores. Si bien es un último recurso drástico, apenas el 8% de los adolescentes mostraron complicaciones graves con lesiones a órganos internos. Problemas menos graves como hemorragias y deshidratación aparecieron en el 15% de los chicos durante el primer mes posterior a la operación.

El estudio abarcó a 242 adolescentes operados en cinco hospitales de Estados Unidos entre 2007 y 2011. Los resultados del primer mes de postoperatorio fueron publicados en la versión de internet de la revista especializada JAMA Pediatrics. El Instituto Nacional de Salud financió el estudio.

En una declaración reciente, la Asociación Cardiológica Estadounidense dijo que la cirugía podría ser el tratamiento más eficaz para la "obesidad grave" en adolescentes, un mal que afecta a alrededor del 5% de los menores estadounidenses y está aumentando en todo el país, aseguró. La asociación califica de obeso grave a un individuo con un índice de masa corporal de al menos 35. El IMC promedio en el estudio era de 51.

Dado que los cambios en los hábitos de vida y la medicación no suelen ser eficaces en adolescentes tan obesos, dice el estudio, se debe pensar en la cirugía para aquellos que muestran problemas de salud y poseen la suficiente madurez psicológica para soportarla.

La operación solo debe practicarse en niños con obesidad grave. Pero muchos son tan obesos que incluso cuando la operación provoca una importante reducción de peso y mejoría de salud, su ICM sigue dentro del patrón de obesidad, dijo Inge. De ahí la necesidad de encontrar maneras de prevenir la obesidad grave, añadió.

Según el cardiólogo Robert Eckel, vocero de la Asociación Cardiológica Estadounidense, el estudio revela que la cirugía por obesidad debe considerarse una alternativa razonable para los adolescentes, pero que los resultados del estudio podrían mostrar la hipótesis más optimista, ya que todos los cirujanos participantes tenían gran experiencia.

Los padres que buscan este tipo de tratamiento para sus adolescentes deberían hacerlos evaluar en centros médicos que realizan muchas de estas operaciones, añadió.

AP