17 de febrero de 2013 / 08:01 p.m.

Monterrey  • Como promotora de la lectura, María Farfán lo tiene claro: es más fácil conseguir un donativo de libros en Francia que hacerlos entrar a una biblioteca municipal de Nuevo León.

Adopta una Biblioteca nació por iniciativa de María Farfán García quien al ser promotora de la lectura llegó a un momento en que no cabe un libro más en su casa.

Dispuesta a la donación, acudió a la biblioteca “Petronilo Treviño” en la colonia Santa Cruz de Guadalupe, y el acercamiento no fue positivo.

“Es más fácil que consigas un donativo de libros desde Francia, a través del internet, a que te los acepten en una biblioteca municipal”, expresa María Farfán, antes de iniciar su participación como narradora oral en la librería “Servando Teresa de Mier” del Fondo de Cultura Económica.

Actualmente ha conseguido un donativo de libros para la Biblioteca “Benjamín Franklin” del Instituto de Relaciones Culturales, pues dice con las instituciones privadas es menor la burocracia.

SIN RECURSOSPromotora de la lectura y cuenta cuentos, Farfán descubrió un día que su casa resultaba insuficiente.

Así nació la idea de ofrecer un donativo de libros a la biblioteca de la colonia Santa Cruz pero nada, la intención no prosperó porque estos espacios no están preparados para recibir acervos. Si bien los encargados hacen “milagros” por mantener los libros existentes en buen estado, es claro que hace falta una renovación del acervo, dijo.

Curiosamente, por este espacio han pasado los años y las administraciones y nunca ha exhibido el título de “biblioteca”.

“Tengo 17 años viviendo ahí y jamás se lo he visto”, asegura.

Se topó con la misma barrera de la burocracia y limitaciones cuando ofreció otro donativo a la Biblioteca Central “Servando teresa de Mier”. Aún y con el esfuerzo del personal, la falta de recursos es el principal problema.

“Principalmente te dicen que no tienen espacio. Tampoco pueden hacer descarte porque se considera a esos libros como ‘patrimonio de la nación’, también te dicen que no hay recursos”, dice.

Encontrarse con libros viejos o descuidados, incluso con librerías con poco acervo dio la idea para continuar con Adopta una Biblioteca.

A raíz de esta situación, este proyecto busca aliarse con asociaciones civiles y promotores de la lectura y así darle un hogar a su acervo librero que poco a poco se ha ido incrementando.

DE FRANCIA CON AMORDe Francia y de Japón. Ciudadanos de ambos países han donado libros a la sala de lectura de María Farfán García de manera altruista. Incluso son ellos quienes pagan el servicio de envío.

Aunque suene difícil de creer, la cuentacuentos resalta la buena voluntad de los lectores europeos y orientales.

“En internet hay gente muy linda, y de muchos lados. Cuando inició Adopta, una chica de Francia me donó una caja de libros para niños y ella pagó el envío”, expresó.

De Japón también se recibió un acervo pequeño, mismo que ya se logró acomodar.

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Buscar un gestor

-El proyecto Adopta una Biblioteca busca ser un movimiento cultural que genere proyectos de fomento a la lectura en las bibliotecas y espacios dedicados a la actividad literaria en la zona metropolitana.

Ya sea en un hogar o en una biblioteca particular, el proyecto ayuda a conseguir un acervo en buen estado de libros, de cualquier género literario.

Por ahora quienes han mostrado interés en la iniciativa son las bibliotecas privadas, pues dan mayores facilidades a la hora de ofrecer un buen estado de conservación para los libros que María Farfán ha ido consiguiendo.

Sin embargo, al programa Adopta una Biblioteca le hace falta un gestor que se anime a enfrentarse a la burocracia municipal o estatal.

“La verdad es que necesitamos a alguien que se anime a platicar con la gente de las bibliotecas públicas, eso nos ayudaría mucho”, expresó la promotora cultural.

GUSTAVO MENDOZA LEMUS