14 de agosto de 2014 / 09:43 p.m.

Luego de los polémicos tuits donde se confesaba seguidor del Real Madrid hace meses, el delantero mexicano Raúl Jiménez hoy ya jugador del Atlético de Madrid recibió una carta abierta de un aficionado colchonero.

Aquí el texto íntegro:

Antes de nada, quería darle la bienvenida. Llega al Club Atlético de Madrid, donde para ganar lo que se gana en otros sitios, hace falta el triple de esfuerzo; donde entrena el mejor míster del panorama futbolístico; donde la calidad se deja aparcada a un lado, porque lo que prima en el sentimiento de la entidad es el esfuerzo y el coraje. Le prometo que seré breve.

Mucho se ha estado hablando estos días de todo lo que generaba su fichaje. Usted, Raúl, es totalmente libre y está en su derecho de alentar al equipo que crea conveniente, ¡faltaría más! Pero tiene que estar conmigo en que hiere, y además de manera profunda, que se derrita por querer vestir la camiseta colchonera, cuando hace tres meses usted reía allá, en México, mientras la afición rojiblanca lloraba en Lisboa. No soy quien para decirle que debe hacer para arreglar esta situación, pero sí que debería rodearse de personas que le sepan parar los pies en determinados momentos, y más en el entorno de las redes sociales. Por lo que pueda pasar, ya me entenderá en su momento.

Entiendo y respeto que en el país azteca, la pasión que se levanta por el Real Madrid y el Barcelona es mayor que por el Atlético de Madrid. Pasa allí y pasa en todas partes del mundo. Incluso aquí, en España. Ya se dará cuenta cuando intente ver la información deportiva en su apartamento en Madrid. Pero pese a todo eso, conozco de buena tinta a mexicanos que se desviven por el Atlético de Madrid desde Puebla, Tijuana o Monterrey como el que lo hace en el Vicente Calderón. Seremos menos, pero hacemos mucho ruido. Aunque eso no creo que se lo tenga que decir, en la final de Champions League pudo usted comprobarlo gracias a los micrófonos de ambiente.

Le escribo sólo para ponerle sobre aviso. Habrá algunos que ya hayan dado por zanjado el debate sobre sus declaraciones o sus tendencias, esperando que demuestre que tiene fútbol y entrega para poder vestir esta camiseta. Pero otros le estarán esperando. Porque la afición del Atlético, tan sentimental y con un gen de pertenencia a unos colores tan fuerte, es capaz de perdonar, pero no olvida. Y no es por rencor, sino porque el club es parte de su vida, de su estado de ánimo, de su forma de ser. Se sienten atraídos unos a otros. Se miran y se sonríen cuando se cruzan por el metro. Es otra forma de ver el deporte.

Empápese de la historia del club. Escuche atentamente al que es su nuevo capitán, Gabriel Fernández. Le reconocerá porque viste el 14 y lleva un brazalete, pero sobre todo porque tiene tatuado por dentro de la piel el escudo del Atlético de Madrid. Haga caso a su entrenador, que sabe de qué va todo esto. Júntese con Koke. Comente con Juanfran, un despistado que llegó a vestir de blanco, pero que acabó eligiendo el buen camino y ahora lo siente como uno de los que se sentarán a verle. Quiera al Atlético como lo quiere cada hincha que se gastará el dinero en su abono, en una camiseta, en un partido no televisado. Y más que quererle, porque en sentimientos uno no puede meterse, déjese "las pelotas" como si lo hiciese. Y entonces todo lo que pasó antes de su fichaje, quedará en mera anécdota.

Sea bienvenido a la casa del "partido a partido". Aunque me gustaría corregirle en una última cosa: no quiera ser como Hugo Sánchez. Un formidable delantero, pero una persona que se rió del Club Atlético de Madrid. Su club. Sea Raúl Jiménez. Y haga cerrar la boca a los que hoy rabian por su fichaje. Se lo agradecerán. Su bien, ahora también es el nuestro.

Imanol Echegaray

REDACCIÓN