27 de abril de 2014 / 05:03 p.m.

 

El mexicano ha insistido, serio y enérgico, en que la salvación es la única meta: "Si funcionamos así mejor pues adelante. Miramos hacia abajo porque vienen presionando. Hay que reprogramarlo todo. Nos sentenció la temporada y la giró totalmente. Cambia la óptica de futuro. No es sólo una derrota, es algo más".De todos modos, el preparador blanquiazul no ha eludido la autocrítica. "Puede ser que haya creído inconscientemente que esto estaba hecho, que podíamos cerrar bien la Liga. Si el técnico no es un hijo de puta y cabroncete se te escapa y se está escapando. No quiero ser pesimista, soy un optimista informado", ha dicho.Aguirre no desea sufrir hasta la última jornada: "Ese escenario no lo quiero. Es una agonía que no merecemos y esto no se acaba hasta que se acaba. Estoy cabreado, empezando por mí. No he estado a la altura porque no he sido un técnico que haya logrado hacer ver al grupo que no está hecho. Llegar a los 50 puntos es una chorrada".Respecto al partido, la expulsión ha sido clave para 'El Vasco'. "Todo se descomponen a raíz de que nos quedamos con diez. Lo teníamos todo de cara y nos faltó entender la importancia del partido. Tenemos que morder más y recuperar el espíritu de equipo, Sin intensidad, humildad y honradez somos vulnerables", ha afirmado.Sobre la segunda amarilla de Stuani, Aguirre ha explicado que "el grito del rival le salió bien, actuó bien y el árbitro mordió el anzuelo, con su grito parecía que le había roto la nariz". "Pero aquí nadie llora. No voy a justificarme con el árbitro, ellos fueron mejores. No quiero defender lo indefendible", ha aseverado.El entrenador ha valorado el minuto de silencio en honor a Tito Vilanova: "Le conocí poco, le estreché la mano y le deseé suerte en su enfermedad. Era bondadoso, buen padre de familia y un excelente ser humano y duele. Te das cuenta de lo vulnerable que eres y de lo relativo que es el fútbol, hay cosas mucho más importantes". 

AGENCIAS