30 de mayo de 2013 / 05:47 p.m.

Venecia • El disidente y artista chino Ai Weiwei, aunque no ha podido acudir a la 55 edición de la Bienal de Arte de Venecia, es uno de los grandes protagonistas con tres instalaciones, pero la que más furor está desatando es la dedicada a los 81 días que pasó encarcelado por el régimen.

La pequeña Iglesia de San Antonin, un anónimo templo en la parte menos turística de Venecia, en el barrio de Castello, se ha convertido en uno de los lugares más visitados en estos días ya que allí se expone "'S.A.C.R.E.D.' (Super, Accusers, Cleansing, Ritual, Entropy, Doubt)", la instalación del artista chino sobre su encarcelamiento en un lugar secreto durante 81 días.

Este en uno de los llamados "Eventos Colaterales" de este certamen y ante la imposibilidad de apariciones públicas del artista chino, a la Bienal de Venecia llegó su madre, Gao Ying, para la inauguración del espacio en la Iglesia de San Antonin.

Ante el altar mayor, Ai Weiwei ha colocado seis bloques paralelepípedos de plomo con una pequeña apertura lateral y otra en el parte de arriba a través de los que se pueden observar la escenificación con pequeños muñecos en resina creados por Ai Weiwei de los varios momentos que pasó en prisión.

En cada uno de estos claustrofóbicos y angustiosos espacios, el artista chino ha recreado con todo lujo de detalle -desde la suciedad, los productos para limpiar el baño, el retrete, o el catre para dormir-, la habitación en la que estaba encerrado y ha contado seis diferentes situaciones.

La ducha; el interrogatorio; la cena; el sueño y el momento de hacer las necesidades en el baño. En todas las situaciones, Ai Weiwei se encuentra vigilado por dos soldados del Ejercito Chino que no le quitan los ojos de encima.

En el otro proyecto, Ai Weiwei presenta "Straight", la gran instalación realizada con las barras de hierro de los colegios que se desplomaron en el terremoto de Sichuan del 2008.

Este trabajo ya había sido presentado en el Museo Hirshhorn Museum de Washington en 2012, pero a escala más pequeña que el proyecto instalado en el Espacio Zuecca, en la isla de la Giudecca.

Pero el artista y disidente chino también participa como invitado al Pabellón de Alemania con una espectacular instalación de sus ya famosas sillas, pero esta vez en forma de decenas de "taburetes voladores".

EFE