19 de enero de 2013 / 04:36 p.m.

Ginebra  Más de 82 por ciento de personas examinadas en ocho países, entre ellos México, tenía concentraciones de mercurio superiores a las dosis permitidas, dijeron en Ginebra organizaciones civiles internacionales.

Sus representantes acuden en Ginebra a las negociaciones de una convención sobre el medio ambiente para controlar las emisiones de esta sustancia altamente tóxica.

Un análisis similar realizado en pescados a la venta para el consumo humano procedentes de nueve países, determinó que en todos estos había una elevada proporción de ejemplares contaminados, según IPEN, red que comprende a 700 organizaciones en favor de un mundo libre de tóxicos.

“Pescado y muestras de cabello de todo el mundo regularmente exceden los niveles recomendados”, dijo el director del Instituto de Investigación de Biodiversidad, David Evers, al presentar los resultados del estudio en el mismo centro de conferencias, donde las negociaciones del tratado sobre el mercurio entraron a su fase final.

Sostuvo que los resultados obtenidos demuestran la necesidad de que ese tratado ordene “verdaderas reducciones de emisiones de mercurio y no solo a la atmósfera, sino también a los suelos y al agua”.

Una vez que el mercurio es liberado puede viajar miles de kilómetros a través de las corrientes aéreas y marinas.

Las muestras de cabello humano fueron recolectadas en México, Rusia, Tanzania, Camerún, Islas Cook, Japón, Indonesia y Tailandia, donde se relacionó la contaminación con emisiones de mercurio de la minería artesanal de oro, centrales termoeléctricas a carbón, plantas de celulosa y papel y plantas industriales mixtas.

En el caso de México, se encontraron altas concentraciones de mercurio en el cabello de pobladores de la cuenca del río Coatzacoalcos, Veracruz, “en niveles que exceden las recomendaciones de salud de Estados Unidos”, precisó Evers.

El estudio estuvo, en ese país, a cargo de las entidades Ecología y Desarrollo Sostenible de Coatzacoalcos y el Centro de Análisis y Acción en Tóxicos y sus Alternativas.

Las muestras provenían de personas que trabajan en la pesca o venden pescado de dicho río.

En las tres cuartas partes de las muestras de cabello donadas se encontró mercurio en niveles más altos de la dosis de referencia.

En Tokio, 18 de las 19 personas examinadas tenían concentraciones más elevadas, en Indonesia, 19 de 20; y en Tailandia, las veinte personas examinadas.

En el análisis de pescados se determinó que entre el 43 y el 100 por ciento de los ejemplares excedían el límite de concentración de mercurio.

“Las concentraciones de mercurio en el pescado obtenido en sitios de Japón y Uruguay fueron tan altas que se recomendó no consumirlo”, indicó un científico de IPEN.

El mercurio es un metal pesado tóxico que al liberarse en el medio ambiente se transforma por acción de bacterias y microorganismos en metilmercurio, capaz de incorporarse a la cadena alimenticia.

En los seres humanos, el cabello es ampliamente aceptado para estimaciones fiables de la carga corporal de metilmercurio, cuya presencia en altas dosis puede ocasionar daños permanentes al cerebro y riñones.

Pez radiactivo

Un pez atrapado con la finalidad de realizar un control cerca de la central nuclear accidentada de Fukushima presenta un nivel impactante de contaminación radiactiva, casi 2 mil 500veces superior al límite legal fijado por Japón, informó el operador de esta instalación atómica.

La compañía Tokyo Electric Power (TEPCO) declaró que midió en un pez llamado murasoi una cantidad de cesio radiactivo igual a 254 mil becquereles por kilo, o sea 2 mil 540 veces el límite de 100 becquereles/kg definida para los productos marinos por el gobierno.

El pez, de la familia de las escorpinas, fue capturado en la bahía a poca distancia de la central Fukushima, situada en la costa noreste de Japón.

Este complejo nuclear fue víctima el 11 de marzo de 2011 de un gigantesco tsunami, provocado por un terremoto, que devastó cuatro de sus seis reactores, dispersando importantes cantidades de sustancias radiactivas.

TEPCO instalará nuevas redes, para evitar que peces altamente contaminados se alejen y sean devorados por otras especies o pescados.

— EFE