9 de febrero de 2013 / 06:19 p.m.

Bajo peso, vómito, retraso en el crecimiento, llanto constante y gases estomacales que aparecen tras ingerir leche el bebé pueden ser indicativos de galactosemia

 

Guadalajara.- Bajo peso, vómito, retraso en el crecimiento, llanto constante y gases estomacales que aparecen tras ingerir leche el bebé pueden ser indicativos de galactosemia, enfermedad con daños irreversibles en el menor si no se trata.

El especialista del Centro de Investigación Biomédica de Occidente (CIBO) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Elías García Ortiz, explicó que la galactosemia es una condición genética en la cual el organismo no puede metabolizar la galactosa, que es azúcar contenida en los lácteos.

Indicó que se trata de una patología que se hereda por ambos padres y éstos no suelen presentar manifestación clínica alguna, lo que hace difícil diagnosticarla en el bebé que esperan antes de que éste nazca.

El investigador resaltó la importancia de que los padres estén atentos a síntomas como los ya citados ya que el no detectar la enfermedad, puede ser consecuencia de complicaciones tan severas como crecimiento del hígado (hepatomegalia), así como cataratas y retraso mental, entre otros.

Comentó que la galactosemia es poco frecuente, ocurre en uno de cada 60 mil nacimientos y para su diagnóstico se debe analizar una muestra de sangre del bebé para, en caso de resultar positivo, iniciar el tratamiento de forma inmediata, el cual consiste en la eliminación de todas las fuentes de galactosa de la dieta del bebé.

Manifestó que debido a que hasta el 20 por ciento de los medicamentos contienen lactosa en sus fórmulas, y que alimentos, como postres y cereales, incluyen también galactosa, es muy importante eliminarlos de la dieta del bebé.

En estos casos, dijo, lo importante es sustituir la alimentación de quienes padecen esta enfermedad, con productos hechos a base de soya, incluida la leche.

Las personas que reciben un diagnóstico temprano y evitan estrictamente los productos lácteos pueden llevar una vida relativamente normal, pero las complicaciones a largo plazo, como déficit intelectual y falla ovárica, suelen permanecer en la mayoría de los pacientes, expuso.

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