15 de agosto de 2013 / 01:56 p.m.

México • Compositor de canciones como “La rondalla”, “Dime que sí”, “Déjame llorar”, “Albur de amor”, “Mi gusto es”, “Cenizas de olvido” y “Un viejo amor”, Alfonso Esparza Oteo (1894-1950) debe ser, después de Juventino Rosas, el músico mexicano que más calles tiene con su nombre en el país, según le han dicho a su hijo menor Enrique.

Esparza Oteo no solo ha sido reconocido como uno de los autores más románticos de la primera mitad siglo XX, sino también como una figura que luchó por los derechos de autor al fundar, el 22 de marzo de 1945, la primera agrupación de músicos en el país, antecedente directo de la Sociedad de Autores y Compositores de México.

El legado musical y político de quien estuviera en la Revolución mexicana al lado de Pancho Villa será reconocido hoy a las 19:00 horas, cuando la Fonoteca Nacional le rinda un homenaje con la participación de Pável Granados y sus hijos Enrique y Luis Esparza Oteo.

En entrevista, Enrique Esparza Oteo comenta que en el homenaje se proyectará un segmento de la película Los hijos de don Venancio, la cual musicalizó Alfonso Esparza Oteo. Asimismo, la cantante Regina Orozco ofrecerá un breve recital con piezas de este intérprete mexicano.

Aunque hoy no se cumple ningún aniversario conmemorativo, pues esto sucedió el 2 de agosto pasado, cuando se celebró un año más de su natalicio y la Casa del Compositor de México decidió rebautizarse con el nombre de Alfonso Esparza Oteo, sí será un buen momento para contar algunas anécdotas, dice su hijo.

Una de ellas, recuerda, se dio el 17 de julio de 1928, cuando Álvaro Obregón fue a comer al restaurante La bombilla, de San Ángel, con diputados de Guanajuato. En el lugar le pidió al compositor Esparza Oteo, entonces director de la Orquesta Típica Presidencial, que interpretara “El limoncito”. Al empezar, el músico escuchó los disparos contra el presidente.

Enrique tenía 43 días de haber nacido cuando su padre murió el 31 de enero de 1950; fue el menor de nueve hermanos, por ello no puede recordar cómo era el afamado compositor: “Mis hermanos me han contado que fue un hombre estricto con las tareas de la escuela, pero también muy generoso. Cuando tenía una idea para una canción, e iba con nosotros en el coche, nos pedía que nos calláramos, apuntaba lo que tenía en mente y más tarde lo desarrollaba”.

A pesar de no haberlo conocido, siente un gran orgullo y responsabilidad por llevar el apellido de un compositor a quien los músicos de hoy, como Vicente Fernández, Pepe Aguilar, Los Barón de Apodaca, Lupillo Rivera, y gente que falleció hace poco, como Valentín Elizalde y Jenny Rivera, recurrieron para conformar sus repertorios. Asimismo, varios parques en el país llevan su nombre, como el de la colonia Nápoles en el DF.

Dice que los derechos de las entre 150 y 170 canciones que compuso los tienen sus hermanos y él, así como algunos sobrinos; de ellas, solo cuatro o cinco no se grabaron. Las melodías están catalogadas, y se encuentran en la Fonoteca Nacional, donde hay una colección de más de 500 versiones de sus composiciones, además de películas musicalizadas, como Con los Dorados de Villa.

Don Enrique, quien recibe a MILENIO en su casa de la Ciudad de México, cuenta que entre las distintas versiones que resguarda la Fonoteca Nacional, se encuentra las versiones sinfónica, ranchera y salsera de la canción “Un viejo amor”.

— EMILIANO BALERINI CASAL