11 de agosto de 2013 / 04:30 p.m.

México • José Franco, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), advirtió que alrededor de 11 mil mexicanos con doctorado viven en Estados Unidos, cantidad equivalente a la mitad de miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Expuso que también hay mexicanos con estudios de posgrado en Europa y otros sitios, que son talentosos y encuentran cabida en diversos países.

“Es preocupantes porque obviamente se trata de gente que ha sido preparada y que le ha costado al país bastantes recursos y no encuentra trabajo aquí o el que encuentran es considerado inadecuado para su preparación y expectativas, por lo que deciden migrar, y mientras muchos talentos se van, existe preocupación porque la planta de investigadores que tiene México, si bien tiene gente de primer nivel, es pequeña comparada con la que debería tener un país como el nuestro.

“Si comparamos la planta de investigadores nacionales con las de otros países, y lo miramos ya sea por el Producto Interno Bruto o por la población, encontramos que México tiene déficits muy claros”, señaló José Franco.´

“Somos la economía número 14 del mundo; tenemos más de 100 millones de habitantes; tenemos muchos recursos naturales que permiten que haya una gran riqueza en el país y a pesar de esto, el número de investigadores que tenemos en todas las áreas de la ciencia y la tecnología están debajo de otras naciones”, destacó.

A manera de ejemplo, indicó que en México hay un poco más de 200 astrofísicos y en Estados Unidos hay más de 4 mil, lo que da una idea de las enormes diferencias que hay en las plantas de investigación.

El presidente de la AMC apuntó que el SIN tiene alrededor de 20 mil especialistas y, en total, en el país habrá unas 40 mil personas que se dedican a la investigación científica y tecnológica, tanto en las universidades y centros de investigación, como en la industria y en universidades privadas.

Apuntó que la fuga de cerebros es una preocupación de todos los actores involucrados en el tema de ciencia, tecnología e innovación. Hoy, comentó, se están elaborando propuestas con un número grande de instituciones que están examinando este y varios problemas más.

“Obviamente, es urgente y requerido que tengamos más universidades en México. Si bien el número de públicas es muy grande, y el de privadas también lo es, no todas tienen el perfil que uno esperaría de una buena institución”.

Abundó que existe otra parte que en México no se ha desarrollado y es el sector productivo, que definitivamente, requiere tener desarrollo y aplicación de la ciencia para mejorar e innovar todas las cadenas y los procesos.

En ese sentido, el gran ausente en la oferta de trabajo para investigadores ha sido el sector productivo. “Nosotros esperamos que esto cambie; hay preocupación de parte de los grupos académicos y en los diferentes niveles de gobierno”.

Subrayó que hay iniciativas discutiéndose en algunos foros para tratar de buscar soluciones viables, porque lo que hay que hacer, por un lado, es generar industria de alta tecnología que pueda absorber investigadores y ello implica que se generen estímulos de algún modo.

Se trata de políticas públicas de parte del Gobierno Federal que permitan que se estimule la inversión nacional en áreas de alta tecnología. “Se trata de que los inversionistas nacionales arriesguen, entren en la competencia para generar industrias”.

“Se necesitan consorcios en los que más de un centro de investigación y más de un grupo empresarial puedan sumar fuerzas y desarrollar iniciativas que, por un lado, generen empleo y, por otro, productos que tengan algo valor agregado y puedan ponerse en un mercado mundial”.

El presidente de la AMC añadió: “Yo veo bastantes deseos de cambiar la situación. Por supuesto, estos cambios no pueden darse de la noche a la mañana, pues requieren un proceso y que haya un conjunto de voluntades trabajando de manera bien coordinada.

“Por ejemplo, si queremos generar una industria aeroespacial para México ahora que se formó la Agencia Espacial Mexicana habrá que construir muchas iniciativas, habrá que ver la forma en la cual se incentiva que haya capital nacional entrándole a todo esto.

“Uno no puede construir una industria y un desarrollo científico alrededor de productos espaciales de la noche a la mañana; requieres una década o más. Así, los tiempos necesariamente son largos, pero hay que iniciar en algún momento”.

Desgraciadamente, finalizó, en los últimos casi 20 años ha habido muy poco crecimiento de la planta académica y poca atención para la ciencia.

— NOTIMEX