22 de enero de 2014 / 06:31 p.m.

 

Según un responsable de seguridad de Río de Janeiro, el precio alto de  los vuelos y hoteles podría marcar diferencia en el tipo de aficionado.

Los altos precios de los vuelos y los hoteles en Brasil reducen el riesgo de que los hinchas violentos de Europa viajen al Mundial de fútbol, que se juega entre los próximos junio y julio, dijeron hoy autoridades brasileñas.

"Entendemos que la distancia y el costo implicado en la venida de grupos masivos de hinchas va a diluir, a diferencia de un Mundial en Europa, la venida de grupos consistentes a Río", dijo hoy a periodistas un responsable de seguridad de Río de Janeiro, el comisario Edval Novaes.

Novaes, que ocupa el cargo de subsecretario de Tecnología de la Secretaría de Seguridad de Río, aseguró que las autoridades brasileñas no han recibido "alertas específicas" en relación a la posibilidad de la llegada de hinchas violentos de Alemania o Inglaterra.

En el caso de Argentina, aseguró que se está manteniendo un "contacto próximo" con el gobierno de ese país y se está estudiando que policías argentinos se desplacen a las ciudades brasileñas, siguiendo el ejemplo de algunos partidos de la Copa Libertadores.

El responsable de seguridad del Gobierno brasileño para grandes eventos, Humberto Freire de Barros, afirmó que policías de los 32 países participantes en el Mundial se desplazarán a Brasilia para colaborar en la seguridad.

Freire de Barros aseguró que los órganos de seguridad no dan prioridad a ninguna amenaza al Mundial y prometió que Brasil estará "preparado para dar la respuesta necesaria" a cualquier factor de riesgo.

"Este será el mayor Mundial de la historia, con doce sedes, y tendrá el mayor esquema de seguridad para un mundial", afirmó Freire de Barros.

En el caso de la posibilidad de que se repitan las manifestaciones que se produjeron durante la Copa Confederaciones, el pasado junio, dijo que la policía garantizará la celebración de las protestas, siempre que sean pacíficas y "cohibirá" los actos de violencia.

El funcionario aseguró que el plan de seguridad de la Copa Confederaciones "fue un éxito", aunque puntualizó que se estudiará la posibilidad de ampliar los cinturones de seguridad en torno a los estadios si es necesario.

El sistema especial de seguridad empezará 20 días antes del Mundial, que comienza el 12 de junio, y se prolongará hasta cinco días después de la final, que se realizará el 13 de julio.

En ese tiempo, funcionarán 24 horas por día los doce centros de inteligencia que han sido instaladas en cada una de las sedes y el centro de comando de Brasilia.

El responsable no quiso detallar el número de hombres y efectivos que serán empleados durante la operación, porque será definido a partir de final de marzo, cuando comience la planificación operacional del torneo.

AGENCIAS