13 de marzo de 2013 / 01:39 p.m.

Expresiones como “"Uf, no Habemus Papam"” exclamaron los fieles que se encontraban reunidos en la Plaza de San Pedro al observar que la primera columna de humo que salió de la Capilla Sixtina fue de color negro.

Pese a la lluvia y al frío, cientos de creyentes llegaron a la plaza poco a poco, con la incertidumbre de conocer la primera decisión de los 115 cardenales electores, pero la espera, que duró más de dos horas, fue amena.

En la tarde nebulosa un grupo de jóvenes españoles con su bandera en la espalda aportó el ambiente festivo con canciones, bailes y aplausos de los asistentes que sonreían.

Pero no solo los creyentes estaban alegres, también un grupo de religiosas de la orden del Verbo Encarnado, con guitarras y al ritmo de la canción “El Negro José”, entre otras melodías, animaron y atrajeron la atención de los presentes que las seguían con aplausos.

La religiosa Teresa Bautista comentó que son misioneras y cantan porque “están alegres en la espera de un nuevo Papa”, por lo que prometieron que estarán orando y entonando melodías en la plaza todos los días que dure el cónclave.

Otros más reservados, pero que igual pedían por el nuevo pontífice con rosario en mano, rezaban sin dejar de mirar de frente a la Basílica de San Pedro para que sus plegarias “iluminen a los cardenales” que se congregarán en la Capilla Sixtina hasta que nombren un sucesor de Benedicto XVI.

Mientras se acercaba la hora de conocer el resultado del primer escrutinio, la Plaza se fue invadiendo, no solo de paraguas, sino también de banderas de países, entre las que destacaron las de España, Colombia, Brasil, Estados Unidos y México, portadas por briosos jóvenes, en su mayoría, que esperan conocer quién será el nuevo líder espiritual de más de mil 200 millones de católicos.

El bullicio en el Vaticano se vio interrumpido en el momento en que el humo negro apareció. Pese a ser de noche, no hubo confusión, la nube se observó claramente a través de las pantallas gigantes colocadas en la plaza que mostraron la señal de la Televisión Vaticana con la imagen de la chimenea que toma continuamente una cámara fija.

Al salir el humo, con expresiones como “mañana veremos”, los fieles poco a poco se retiraron a sus casas y hoteles.

— EUGENIA JIMÉNEZ