10 de enero de 2013 / 03:21 p.m.

 Con la Declaratoria de Monumento Artístico dada al museo Diego Rivera Anahuacalli, propiedad del Fideicomiso Museos Diego Rivera y Frida Kahlo del Banco de México, se acabaron las amenazas de invasión de los terrenos que afectaban a esa sede, pues ya se cuenta con los instrumentos para defenderlo.

Hace algunos años hubo intentos de personas para instalarse en los 46 mil metros cuadrados en la zona donde Diego Rivera diseñó en 1943, con la asesoría técnica del arquitecto Juan O´Gorman, este museo, dice a MILENIO Hilda Trujillo, directora del museo.

"“En esta zona se dio la invasión de tierras, por lo que la señora Dolores Olmedo levantó una barda para detener el problema; fue así como pudo defender el ideal de Diego Rivera, quien pensó integrar este inmueble, edificado con piedra volcánica, al entorno ecológico.”"

Son muchos los beneficios que se pueden obtener con esta distinción, precisa, ya que ahora se facilitarán conseguir fondos internacionales para el mantenimiento del inmueble y la restauración de obra.

Otra de las ventajas es que el museo —representativo de la tendencia neoindigenista que conjuga las arquitecturas contemporánea y prehispánica— dejará de pagar impuesto predial. Tampoco se podrá construir algún edificio de gran altura alrededor de este recinto cultural.

Trujillo aclara que desde hace ocho años se estaba pidiendo que el museo fuera declarado monumento artístico, y era lamentable que no se reconociera, siendo un edificio tan emblemático, concebido por Rivera y continuado a su muerte, en 1957, bajo la dirección de la arquitecta Ruth Rivera, hija del artista, y del propio O´Gorman.

En el documento oficial se señala que el museo Diego Rivera Anahuacalli, además de contar con el reconocimiento de una obra estética relevante por su composición arquitectónica, cuenta con la protección que el Estado proporciona a los denominados “monumentos artísticos”, y corresponde al propietario y al INBA la responsabilidad compartida de la conservación, preservación y difusión de esta obra representativa de la arquitectura del siglo XX.

Para Trujillo, faltan edificaciones importantes del siglo XX por ser declaradas monumentos artísticos, lo cual es un reto para el INBA.

— LETICIA SÁNCHEZ MEDEL