28 de julio de 2014 / 04:50 p.m.

Ángel Reyna es, sin duda, uno de los mejores delanteros que tiene en la actualidad el futbol mexicano, tiene un largo historial en su andar por los equipos de la Liga MX y su calidad lo vuelven constantemente objeto de deseo para varios clubes locales. Ha vestido, incluso, la casaca de la selección nacional y sus más de 60 goles a lo largo de su trayectoria avalan la aceptable efectividad del delantero.

Sin embargo, Ángel goza también de una triste y celebre fama de jugador conflictivo, polémico y, en ocasiones, agresivo, producto de su delicado carácter que en más de una ocasión lo han llevado a salir de mala manera de los clubes en los que ha participado, aunado a eso, existe un dato escalofriante en la carrera del delantero del 'Rebaño Sagrado': el número de tarjetas que ha recibido, las cuales ascienden a más que los goles que ha conseguido en su carrera.

El domingo pasado, en CU, se hizo expulsar de forma infantil al arrojarle un balón a David Cabrera al rostro cuando su equipo tenía la posesión del esférico en el cobro de una falta a favor.

Así pues, son 82 las tarjetas que Ángel ha visto durante los nueve años que tiene como jugador profesional, 74 de ellas son amarillas y las ocho restantes lo han enviado a las regaderas.; 62 son las anotaciones que el artillero lleva a lo largo de su historial futbolístico, por lo qué, estas cifras demuestran que el juego sucio y el comportamiento agresivo han sido una constante en la trayectoria de Reyna más allá de su capacidad goleadora.

El jugador rojiblanco se ha enfundado en ocho camisetas distintas, siete son de equipos de la Liga MX, más la del Tri, instancia en la que presenta su juego más limpio, pues ahí nunca ha recibo ningún cartón correctivo.

Sin embargo, su etapa más gris es en la liga local, donde ha jugado para San Luis, Necaxa, América, Monterrey, Pachuca, Veracruz y Chivas. De estos siete clubes, en cinco recibió al menos una tarjeta roja; dos con los potosinos, dos más con el Necaxa, otras dos con las 'Águilas' y una con Monterrey y Chivas.

Como la de Pumas, las expulsiones del ariete mexicano van más allá de una entrada fuerte hacia un contrario, que aunque esto no es justificante para ningún jugador, suele ser el motivo más recurrente para que un silbante los envíe a las regaderas; en el caso de Reyna, las sanciones suelen ser más por agresiones directas o reclamos sin fundamentos al árbitro.

Una de las expulsiones más recordadas fue en el Clausura 2006, cuando aún era jugador del San Luis y en un partido contra el Atlante, pateó en el rostro a Federico Vilar provocándole un corte en el párpado derecho, dicha acción le valió una suspensión de tres juegos; en este torneo, el delantero recibió dos veces la tarjeta roja.

CORTESÍA HÉCTOR ORTIZ | LA AFICIÓN