2 de junio de 2013 / 01:41 p.m.

El pintor considera al sosiego y a la belleza como constantes en su carrera, las cuales se justifican aún más en la actual situación del país.

 

Monterrey • Son 12 cuadros en los que la luz es el primer protagonista. Detrás de ella el espectador recibe otros regalos, como la quietud y la belleza, que hacen bien para enfrentar al rencoroso paso del tiempo que nos ahoga en la incertidumbre de no saber si mañana volveremos a ver la luz.

Esa serie de piezas conforma la exposición La ciudad sin tiempo, de Samuel Meléndrez Bayardo, pintor tapatío pero radicado en la Ciudad de México, que se exhibe en Drexel Galería, en San Pedro Garza García, Nuevo León.

Ya con 20 años de trayectoria artística, a Samuel Meléndrez Bayardo se le ha denominado El pintor de la fotografía, debido, sobre todo, a su trazo hiperrealista que se puede apreciar en cada una de sus obras.

En La ciudad del tiempo, el artista nos ofrece un espacio para la quietud entre edificios antiguos de una gran belleza arquitectónica.

"Me interesa mucho transformar el estruendo de la ciudad en un remanso de quietud exacerbada; creo que, muy en el fondo, todos anhelamos la quietud de un íntimo y metafísico paraíso perdido", explica el artista en entrevista telefónica con MILENIO Monterrey.

Meléndrez Bayardo forma parte de los 34 pintores que integran El MILENIO Visto por el Arte, proyecto que impulsa esta casa editorial.

Ausencia que es presencia

Además del paso del tiempo, uno de los temas que más apasionan al creador —quien recientemente ingresó al Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes— es la ausencia, el estar y no estar.

"Me interesa mucho el problema de la ausencia, del estar y no estar. Me interesa hacer visible ese extraño estado emocional en el que la ausencia se torna presencia sensible a causa de la tiranía del paso del tiempo, de los recuerdos y de la memoria", expresa el artista.

Además de esta preocupación, el pintor ha trabajado a lo largo de su carrera en otras temáticas, como la quietud y la belleza. Hablar de ambas en el contexto de un país que se cae a pedazos resulta como una bocanada de aire fresco en las galerías nacionales.

"Esta característica de aludir a la quietud y a la belleza es una constante desde el inicio de mi carrera. La situación en el país se ha venido descomponiendo, y como que esa orientación que le di a mi obra en las actuales circunstancias se ha reforzado y se ha justificado", añade Meléndrez Bayardo.

En la ciudad sin tiempo el hi

perrealismo está en todas y cada una de las 12 obras. Se trata de una luz que nos demuestra la arquitectura vetusta, que golpea por igual tanto a zapatos en medio de la escalera como a antenas televisivas que entorpecen el paisaje.

Continuar su lenguaje pictórico a través de la pintura hiperrealista no ha sido un obstáculo para exhibir en las galerías nacionales o extranjeras, tentadas siempre por lo moderno y por lo que rompa con los modelos establecidos.

"Los pintores que tenemos nuestro gusto por el hiperrealismo contamos con nuestros nichos de observadores y de clientela. Todos los géneros tienen su público", manifiesta.

La ciudad sin tiempo se exhibe en Drexel Galería, que se encuentra en Colina Azul 230 A, Colinas de la Sierra Madre, San Pedro Garza García, Nuevo León, de lunes a viernes en horarios de las 9:00 a la 13:00 horas, y de las 15:00 a las 18:30; los sábados, solo de 9:00 a 13:00 horas.

GUSTAVO MENDOZA LEMUS