15 de enero de 2013 / 03:15 p.m.

Científicos de la Universidad de Manchester, en Reino Unido, han descubierto que el uso de antioxidantes puede afectar el proceso de regeneración de tejidos, según un estudio que será publicado en el próximo número de la revista Nature Cell Biology.

Desde hace varios años el profesor Enrique Amaya, con su equipo de la Fundación del Centro de Sanación en la Facultad de Ciencias de la Vida de dicha universidad, ha tratando de comprender mejor el proceso de regeneración de la cola de los renacuajos, con la esperanza de utilizar la información recabada para desarrollar nuevas terapias que mejoren la capacidad para curarse de los humanos.

En un estudio anterior, el profesor Amaya identificó que los genes que se activan durante la regeneración de la cola de estos animales están implicados en el metabolismo, en particular aquellos relacionados con la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS, por su sigla en inglés), que son moléculas químicamente reactivas que contienen oxígeno.

En el estudio más reciente examinaron el trabajo de las ROS (un oxidante), en el cual se midió el nivel de H2O2 (agua oxigenada) utilizando una molécula fluorescente que cambia las propiedades de emisión de luz en presencia de componente.

Mediante esta técnica, los investigadores lograron demostrar que tras la amputación de la cola de un renacuajo se produce un aumento de este compuesto y que los niveles se mantienen elevados durante el proceso de regeneración.

Para evaluar la importancia que tienen las ROS en el proceso, los investigadores limitaron su producción a través dos métodos.

El primero, haciendo uso de los antioxidantes, y el segundo eliminando uno de los genes responsables de la producción de ROS; en ambos casos no se logró la regeneración de la cola.

"“Cuando se disminuyeron los niveles de ROS, el crecimiento de los tejidos y la regeneración no se produjo, nuestra investigación también sugiere que los oxidantes son esenciales para iniciar y mantener la respuesta de regeneración”", explicó Amaya.

El profesor explicó que la producción de ROS es fundamental para activar la señalización de Wnt (una red de proteínas que pasa las señales de los receptores en la superficie de la célula a través del citoplasma hasta el núcleo), que ha sido implicado en esencialmente todos los sistemas de regeneración estudiados, incluyendo las que se encuentran en los seres humanos.

La investigación destaca que los antioxidantes tienen un impacto negativo en la regeneración de tejidos, esto contra la creencia de que son buenos para la salud.

Este descubrimiento se produjo pocos días después de que James Watson, pionero y codescubridor de la estructura del ADN, sugirió que los antioxidantes pueden ser perjudiciales para personas en etapas avanzadas de cáncer.

Amaya también comentó que "“es muy interesante que los dos documentos que sugieren que los antioxidantes no siempre son beneficiosos se hayan publicado recientemente, los resultados de los estudios conducen a un cambio en nuestra manera de pensar sobre los efectos relativamente benéficos y perjudiciales que pueden tener esas sustancias en la salud, y el hecho que los oxidantes, como el ROS, puedan desempeñar roles importantes en el bienestar“".

El siguiente paso para el equipo será estudiar detenidamente las ROS y su papel en el proceso regenerativo. El profesor Amaya y su equipo esperan aplicar sus conclusiones para determinar si la manipulación de los niveles de ROS en el cuerpo podría mejorar nuestra capacidad para sanar y recuperar los tejidos. Estos resultados pueden tener implicaciones muy importantes en la medicina regenerativa.

ClavesLa investigación-En 2005 The Healing Foundation otorgó 16 millones de dólares al equipo del profesor Amaya para que investigara la forma en que algunas especies regeneran sus tejidos.

-Con el estudio sobre renacuajos que pueden regenerar su cola sin tener cicatrices, el doctor Amaya identificó los factores genéticos involucrados en el proceso.

-Con el propósito de saber si los mamíferos pueden lograr una regeneración similar, los investigadores experimentarán manipulando genéticamente a ratones.

— REDACCIÓN