19 de febrero de 2014 / 04:25 p.m.

Antonio Pardo se convirtió el miércoles en el primer venezolano en competir en una prueba de esquí alpino de los Juegos Olímpicos, pero los acontecimientos en su país natal, sacudido estos días por una ola de protestas, no podían escapar de su mente.

Después de salirse de la pista en la primera manga del slalom gigante, Pardo relató que un día antes se enteró que su hija de 15 años, Victoria, había acudido a una manifestación en Caracas.

"No estaba contento, ya que estoy aquí. Me preocupé", relató Pardo a The Associated Press. "Pero no puedo hacer nada".

Desde hace casi dos semanas, las protestas callejeras se han multiplicado en Venezuela, con un saldo de tres muertos y centenares de detenidos.

Pardo señaló que ha estado atento a los acontecimientos en su país, tratando al mismo tiempo de enfocarse en su participación.

"Los Juegos Olímpicos están pautados desde hace muchos años atrás. La fecha no la elegí, ni yo elijo el momento", matizó Pardo. "Realmente, yo no puedo cambiar la historia de lo que pasa en Venezuela, sino desde aquí tratar de transmitir un mensaje de optimismo, de que los sueños son posibles y transmitir alegrías a mi país que está pasando momentos difíciles".

"La gente que me sigue en Twitter me dice que soy una de las pocas noticias buenas entre las tantas malas que ellos tienen", afirmó.

Su inédita participación en el esquí alpino de los Juegos de Sochi fue fugaz.

Después de largar como el número 109, el último de los competidores, perdió el balance al comienzo de la bajada, sus dos esquíes acabaron cediendo y acabó de bruces en la nieve.

Furioso, Pardo azotó tres veces la nieve con su palo derecho.

Instantes después, había dejado atrás el disgusto.

"Ha sido una experiencia maravillosa con los mejores del mundo. Hice todo lo posible, desafortunadamente no pude ganarme la medalla de oro", bromeó Pardo.

"Por supuesto, que saliendo como 109, las condiciones no son las mismas cuando sales de número uno. Las condiciones de la pista ya estaban un poco rotas y se me soltó el esquí", añadió.

Con 43 años, la presentación de Pardo en Sochi culminó una obra que inició en la anterior cita olímpica de invierno, la de Vancouver 2010.

Fue entonces cuando el banquero que pasa la mitad del año en Suiza y la otra en Venezuela decidió que quería ser un atleta olímpico.

"Esto que siempre quise hacer", dijo Pardo. "Una idea que tenía en la cabeza, competir en una olimpiada. No quería llegar a los 60 y 70 años y decirme: 'pude haber estado en los juegos y nunca lo intenté'''.

Para ello, Pardo tomó la iniciativa de fundar una federación de esquí en Venezuela y acto seguido empezó a competir en Europa para asegurar su clasificación para Sochi, la cual consiguió con apremio el mes pasado.

"Estoy decepcionado que mucha gente debió estar despierta a las 3 de la mañana para verme y luego nada más estuve unos cuantos segundos", dijo Pardo. "Al menos pudieron irse a dormir de inmediato".

AP