9 de julio de 2013 / 02:27 p.m.

En calles, jardines, parques y camellones, los árboles se erigen comocasas vivientes. Además de proveer de oxígeno con su follaje, son estructuras fuertes que prestan habitación a aves, ardillas, insectos, líquenes y plantas parásitas, así como a un sinnúmero de bacterias, hongos y virus.

Representan un recurso importante de desarrollo social, cultural, económico y científico al estar presentes en todos los momentos de la vida de las personas. Proveen fuego, techo, descanso, recreación, protección, y contribuyen a mejorar el aire que respiramos

Al no respetarlos ni cuidarlos acabamos con especies introducidas provenientes de distintas regiones del mundo, como eucaliptos, truenos, casuarinas, pirul y jacarandas, y con otras representativas de la flora del país, indicó Alfonso Delgado Salinas, del Instituto de Biología (IB) de la UNAM.

Al sembrarse en el Distrito Federal y en otras ciudades, no se consideran los espacios que necesitarán por su estructura aérea y subterránea. Tampoco hay programas para brindarles mantenimiento, cuidarlos y abonarlos.

Lo anterior deriva en que, con el paso del tiempo, sus raíces rompan el pavimento y las ramas obstruyen el cableado, lo que provoca su poda o destrucción total por el peligro que representan. “En realidad, hacemos poco por ellos”, reconoció.

En ocasión del Día Internacional del Árbol, que se conmemora este 10 de julio, el universitario señaló que estos seres simbolizan la cultura y civismo de los habitantes. ""Aquí están enfermos, mal podados y alimentados. No los protegemos ni existe preocupación por preservarlos. Sólo recibimos los beneficios ambientales y la protección que ofrecen, sin preocuparnos por vigilar su salud o sembrarlos en espacios adecuados"".

Antes de plantarlos, recomendó, es indispensable informarse de las especies más adecuadas para la zona en que residimos e interesarnos en su bienestar. Requieren espacio para que sus troncos y ramas crezcan sin restricciones, así como sus raíces, que no sólo los anclan al suelo, sino que buscan agua y nutrientes.

Delgado Salinas consideró que los ciudadanos deben asumir la responsabilidad de los árboles que están cerca de sus casas, escuelas o lugares de trabajo. ""Debemos mostrar interés por estos seres vivos, que requieren cuidados y protección"".

Una ciudad verde

El creador de la página electrónica Los árboles de la UNAM, en conjunto con Lawrence M. Kelly, del Jardín Botánico de Nueva York, Estados Unidos, indicó que al crecer y convertirse en una amenaza, son podados sin conocimiento de la técnica y sus ramas son destrozadas. “Entre más podas mal hechas se les aplican, brotan más ramas jóvenes, y con ello aumenta la probabilidad de que en tormentas fuertes se vengan abajo”.

Sin agua, sin abono y destrozados, estas estructuras arquitectónicas vivas comienzan a ser un adefesio y tarde o temprano se convierten en un riego; por ello es necesaria la planeación, subrayó.

En la ciudad sólo se siembran truenos, eucaliptos y fresnos, porque no se desea experimentar con otras especies, lo que ""nos hace ir en contra de nuestra tradición y cultura botánica ancestral"".

En las calles podrían plantarse algunos que, además de cumplir con una función de ornato, proporcionen frutos. ""En su trayecto, los transeúntes podrían alcanzar una manzana, un tejocote, capulines, mandarinas, naranjas o nueces"", enfatizó.

Además, deben incluirse contenidos educativos al respecto para que, desde niños, aprendamos a respetarlos. En las aulas, los maestros podrían apoyarse en herramientas tecnológicas (páginas de Internet, aplicaciones para tabletas y teléfonos inteligentes) para instruir a los ciudadanos en el cuidado del medio ambiente.

""Hemos olvidado el legado de la cultura botánica de los pueblos originarios que planearon, seleccionaron y domesticaron plantas que no sólo consumimos nosotros, sino el mundo entero"".

Guía electrónica

Delgado Salinas recordó que el objetivo del portal Los árboles de la UNAM es funcionar como guía para los interesados en aprender a identificar los más comunes en Ciudad Universitaria, partícipes de la historia de la demarcación.

Los del campus son una combinación de especies cultivadas y propagadas, además de ser representativos de la flora natural del país, que han sobrevivido exitosamente. La mayoría, como los fresnos, no son exclusivos, pues se pueden encontrar en el área metropolitana.

Los parasoles, flores de manita, cipreses, colorines, fresnos, eucaliptos y otros, fueron introducidos en los pedregales y jardines de la zona, para convertirla en uno de los pulmones del Distrito Federal.

En el portal  se muestran imágenes de más de 40 especies. Además de listarlas por su nombre científico y común, permite la búsqueda por tipo de hoja, arreglo, color de la flor y/o fruto.

Ciudad Universitaria es uno de los últimos lugares en la urbe donde habita gran número de especímenes. ""Aquí disfrutamos de su protección, sombra y muchos de ellos, con su fortaleza y belleza, capturan nuestra imaginación y, a veces, hasta cambian nuestro temperamento"".

Finalmente, el universitario indicó que cuidarlos es una labor de todos los días. Es necesario sanearlos, podarlos, regarlos y abonarlos. Además de las estrategias gubernamentales, los habitantes debemos hacerlos nuestros, concluyó.

Redacción