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4 de mayo de 2013 / 08:50 p.m.

México • Los arrecifes coralinos enfrentan considerables amenazas e impactos provocados por el calentamiento global y efectos locales que trastocan las condiciones naturales oceánicas, advirtió Eric Jordan Dahlgreen, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM.

En un comunicado señaló que según la región del planeta, los peligros para los organismos que integran las comunidades coralinas cambian en importancia relativa.

Sin embargo, independiente de la causa, si las condiciones son drásticamente transformadas, el entorno ya no es favorable para el crecimiento y reproducción de los corales, explicó el investigador de la Unidad Académica de Puerto Morelos.

A escala global, los riesgos más relevantes derivan del cambio climático causado por el desarrollo humano, en particular, por la emisión de gases de efecto invernadero.

Esto produce calentamiento de la atmósfera y de las capas superficiales del mar, con impacto negativo para los corales: estrés térmico, acidificación del mar e incremento en la frecuencia y magnitud de ciclones.

Además, hay otras secuelas locales, como la contaminación y el enriquecimiento con nutrientes de las aguas.

Actualmente, analizamos las consecuencias de las enfermedades emergentes en poblaciones de corales clave, que resultan tanto del calentamiento oceánico, como de la contaminación.

Aparentemente, la pérdida de calidad de las condiciones ambientales resulta también en una merma de su resistencia inmunológica, lo que aumenta la susceptibilidad a infecciones por bacterias patógenas, informó.

A escala local, los padecimientos más importantes son los conocidos como enfermedades blancas, por la rapidez con que aniquilan al tejido, hasta dejar sólo el esqueleto, y la banda amarilla, que al atacar a las zooxantelas -simbiontes de los corales indispensables para construir los arrecifes-, resulta fatal para los organismos.

Se les considera enfermedades emergentes porque eran comunes, con un efecto poblacional limitado. Hoy, son epidemias capaces de generar mortalidades masivas a escalas geográficas regionales.

En el Caribe, el fenómeno es particularmente grave. Entre las especies más afectadas están las conocidas como constructores arrecifales: el cuerno de alce (Acropora palmata) o corales estrella (del complejo específico de Montastraea annularis), fundamentales desde hace millones de años.

Hasta ahora, los estragos no significan la desaparición total de las comunidades. El cambio climático y la contaminación implican nuevas condiciones ambientales, lo que genera modificaciones de estructura y la abundancia relativa de especies. Es posible que en algunos sitios los corales desaparezcan y que otro tipo de organismos, como las algas, ocupen su lugar.

Difícilmente se volverá al estado previo. Esto significará otra composición, que al ser más eficientes en las nuevas circunstancias, serán más exitosas. En este contexto, es indispensable establecer acciones y estrategias para su conservación.