21 de abril de 2013 / 03:29 p.m.

Xalapa • Para Diego Narváez, su visión para retratar la Antártida está basada en la transformación y destrucción del paisaje de una de las zonas más frías del planeta.

"Es alucinante, con unas propiedades muy particulares que no se encuentran en ningún otro lado del mundo", dijo Narváez, quien plasmó esas vívidas imágenes en su obra Paisaje cero.

El jueves pasado, durante la inauguración de la exposición colectiva Sur polar, en la Galería de Arte Contemporáneo del Instituto Veracruzano de la Cultura, en Xalapa, Veracruz, el pintorcomentó que trató de plasmar la experiencia que le dejó haber participado de la residencia en la Antártida en enero y febrero de 2012.

"En estas piezas se puede ver la influencia que ejerce el paisaje al estar trabajando inmerso en él; hay tratamientos que tienen que ver con el cambio de temperatura, con la nieve, un juego plásticamente muy rico", manifestó.

Luego de trabajar en sus propuestas dentro del paisaje onírico, Narváez hizo un ejercicio de reflexión que captó en obras posteriores: "En éstas reflexiono sobre la dificultad de percibir el paisaje antártico; el lugar en sí ejerce una presión e impone ciertos retos al percibirlo ahí. De repente la luz es muy fuerte y la nieve está siempre reflejando esta luz; si quieres ver sin lentes, los rayos ultravioleta son fuertes y te cansan la vista muy rápido; las corrientes de viento son muy fuertes y te arrastran y no te dejan trabajar, dibujar o pintar. El frío te va dejando dolor en el cuerpo".

Para Narváez, hay que tratar que el paisaje se "deje" seducir: "Es una belleza con reto inalcanzable, y esto lo hace sublime, que es una cualidad que me interesa mucho. Me interesa trabajar con el paisaje contemporáneo, porque muchas veces esta imagen remite al paisaje romántico y quiero buscar otras formas de acercarnos a él".

También señaló que "es curioso cómo el arte y la ciencia llegan siempre a un mismo punto de convergencia, pese a los distintos caminos (…) desde Da Vinci, el arte y la ciencia han tenido mucho que ver, mucho campo de acción donde dialogar", concluyó.

ISABEL ZAMUDIO