12 de julio de 2013 / 01:56 p.m.

Monterrey • Revalorar el pasado para encontrar respuestas al futuro que ya casi es presente. La propuesta de 10 creadores fue reunida en el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) bajo esta premisa como una forma de encontrar respuestas al colonialismo bajo la mirada artística latinoamericana.

Ruta mística es el camino que se han trazado en el museo pero sin que sea una excusa para consumir la nostalgia de épocas pasadas.

Por el contenido y la propuesta artística la muestra puede ser considerada como algo “escabrosa”, o al menos así la definió Gonzalo Ortega, curador en jefe de Marco, debido a que trae a escena un tema que está fuera de los reflectores del arte contemporáneo y la dinámica global.

La exposición estará disponible al público en general a partir de hoy, y permanecerá en el Marco hasta noviembre próximo.

REVISANDO LOS MITOS

Un águila en bronce, con una serpiente en sus garras, es la imagen que todos tenemos del Escudo mexicano. Pero qué pasa cuando la serpiente deja su papel de víctima y se pone al tú por tú.

Marcos Castro ha creado una especie de quimera. En su obra, el águila que representa la fuerza del Estado empieza a ser devorado por la serpiente que, en algunas culturas, representa a la oscuridad. Incluso ambos se vuelven uno solo, como un reflejo de la realidad actual.

Si hablamos de mitos que dan identidad al mexicano, el maíz es otro de los protagonistas. Casi al finalizar la exposición se expone el trabajo de Alfadir Luna.

El artista plástico dio forma al Señor del maíz, un personaje ficticio que ha servido para unir a comerciantes del mercado La Merced en la Ciudad de México.

El maniquí ha sido cubierto por semillas de maíz, y el cuerpo se ha dividido en diversas partes que los comerciantes custodian a manera de cofradías.

CONTEMPLANDO A LA MUERTE

Uno de los apoyos que brinda la exposición son las fichas explicativas que abundan por las salas. Ahí se detalla lo que el creador ha querido plasmar con su proyecto, como una especie de guía para conducirse por la muestra.

Aunque principalmente las obras son instalaciones, también hay videos, dibujos, fotografías y esculturas.

A mitad del recorrido, con paredes blancas en las salas, se encontrará con la obra de los artistas María García Ibañez y Gabriel de la Mora. Sin proponérselo, ambos trabajan con el esqueleto humano.

No son precisamente huesos, pero el trabajo en cerámica de la española María García Ibañez (radicada en Oaxaca desde hace años) nos presenta una muestra de su obra como si se tratase de un entierro prehispánico llevado a una propuesta artística.

También destacan tres columnas vertebrales a escala real, que están intervenidas con dibujos de flores.

Frente a su pieza, está el trabajo de Gabriel de la Mora. Su "retrato familiar" es interesante, pues a sus padres, abuelos incluso a él mismo realizó una tomografía para tener una imagen concreta de sus cráneos.

“El propósito era tener un retrato uniendo tres tiempos distintos, uniendo a dos personajes, como a mi hermana que murió cinco horas antes de nacer y el otro es mi padre, que muere cuando tengo 25 años”, detalló de la Mora.

Tradición y modernidad

Además de las piezas artísticas "tradicionales", el creador colombiano Miler Lagos trajo a Marco una propuesta novedosa.

Se trata de 200 ceibas (árbol tradicional de la Amazonas, aunque se extiende por toda América) jóvenes que estará donando a los visitantes que se comprometan con su cuidado.

Las piezas forman parte de su preocupación de cómo una ceiba de 400 años fue talada para construir un centro comercial en Colombia.

"La curiosidad nació tratando de conocer cuál es la relación contemporánea con los árboles antiguos. Aún no comprendo cómo se puede talar un árbol de 400 años para construir un centro comercial".

A las piezas antes mencionadas se unen las creaciones de Pedro Reyes, Marcos Castro y Antonio Pucar.

GUSTAVO MENDOZA LEMUS