18 de marzo de 2013 / 02:06 p.m.

Ciudad del Vaticano • El primer Ángelus del papa Francisco provocó que cerca de 150 mil fieles desbordaran la Plaza de San Pedro. Desde una hora antes los fieles fueron colocándose en las calles aledañas y en la Vía de la Conciliación para escuchar el mensaje que duró solo 15 minutos.

Fue recibido con un aplauso por aquellos que viajaron desde distintas ciudades de Italia y de otros países, quienes felices ondeaban banderas. Desde la ventana de su departamento, familias enteras escucharon cómo el pontífice les recordaba: “"No olvidéis esto, el Señor nunca se cansa de perdonar"”.

También dijo que “"después de la primera reunión del miércoles pasado, hoy de nuevo puedo saludar a todos, y estoy feliz de hacerlo en domingo, en el día del Señor. Esto es hermoso e importante para nosotros cristianos, reunirnos, saludarnos, hablarnos como ahora aquí, en una plaza que, gracias a los medios de comunicación, tiene la dimensión del mundo"”.

Como lo hizo desde sus primeras actividades, en su discurso incluyó comentarios espontáneos. “"En estos días he podido leer un libro del cardenal Kasper, un teólogo muy competente… me ha hecho mucho bien ese libro, pero no penséis que hago publicidad a las obras de mis cardenales, no es así"”, dijo.

“"El cardenal Kasper decía que sentir misericordia cambia todo... Un poco de misericordia hace el mundo menos frío y más justo"”, abundó.

DIOS PERDONA TODO

Luego recordó una anécdota de cuando era obispo en Buenos Aires, en 1992, durante una eucaristía dedicada a los enfermos. “Fui a confesar a aquella misa y casi al final me levanté porque tenía que administrar una confirmación. Vino hacia mí una mujer anciana, muy humilde, de más de 80 años. La miré y le dije: ‘Abuela —porque allí llamamos así a los ancianos—, ¿Se quiere confesar?’ ‘Sí’, me dijo”.

El Papa recordó que le dijo a la anciana: “"Pero si usted no ha pecado..."” Y ella le respondió: “"Todos tenemos pecados"”.

“"Pero el Señor, ¿no la perdona?"”, le contestó el ahora pontífice, a lo que la mujer respondió: “"El Señor perdona todo... Si el Señor no absolviese todo, el mundo no existiría"”.

Al finalizar el Ángelus, el Papa dijo a los fieles: “"Gracias por vuestra recepción y vuestra oración. Os pido que recéis por mí. Renuevo mi abrazo a los fieles de Roma y lo extiendo a todos vosotros, que habéis venido de varias partes de Italia y del mundo, así como a aquellos que se unen a nosotros a través de los medios de comunicación"”.

Respecto a su nombre, abundó que escogió el del santo patrono de Italia, San Francisco de Asís, porque “"esto refuerza mis lazos espirituales con esta tierra, de la que, como sabéis, es originaria mi familia. Pero Jesús nos ha llamado a ser parte de una nueva familia, su Iglesia, esta familia de Dios, para caminar juntos por los caminos del Evangelio"”, acotó.

Al final del rezo del Ángelus, después de escuchar una ovación, Bergoglio se despidió de la multitud reunida en la plaza —con el estilo informal pero cordial que ha caracterizado los primeros días de su pontificado— diciendo: “"Buen domingo y que os aproveche el almuerzo"”.

El primer rezo público del pontífice coincidió con el maratón de Roma, por lo que se implementó un fuerte operativo de seguridad que se aplicó en las estaciones del metro cercanas al Vaticano.

EUGENIA JIMÉNEZ/ENVIADA