26 de abril de 2013 / 12:33 a.m.

 Temixco  • La cineasta francesa Aurelie Semichon presentó ayer en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes el documental Murmullos de Julio Estrada. La cinta retrata la vida y obra de uno de los músicos más polémicos y polifacéticos de México.

Estrada —autor de óperas como Murmullos del páramo, y de los libros El sonido en Rulfo y Canto roto: Silvestre Revueltas— dice que el filme surgió en 2001, cuando conoció a Semichon y ella le propuso hacer un trabajo sobre su obra.

“Asistió a ensayos que tenía en Francia y México, e hizo entrevistas a amigos y familiares. Logró conjugar un proyecto creativo que se destaca por mostrar la misma continuidad que yo procuro en mis obras. El método de la edición del documental se parece al de trabajo del personaje retratado. El documental muestra la evolución de un hombre en los últimos tiempos”, comenta en entrevistacon MILENIO.

¿Cuáles son los murmullos que suelen acompañarlo?

Las voces de seres queridos: de mis padres, de mi infancia, las que no conocí —como las de dos hermanos de mi madre fusilados en la Guerra Civil Española por los franquistas—, una voz que permanentemente me acompañó durante mi vida: la de Velia, mi esposa. Es un murmullo que retengo y se integra en los tonos de mi imaginación; tan es así que Velia es el tema de mi próximaópera.

Sé que la estrenará en Buenos Aires en 2015. ¿Podría hablar de ella?

Está inspirada en dos obras que me han influenciado: 8 y ½, de Federico Fellini, donde el propio cineasta es el actor, y Las Meninas, de Velázquez. Imagino en mi ópera a Velia, el personaje principal de mi vida, en torno de la música. Mi idea es crear una música lo más libre posible, lo cual es complejo porque hay dos vertientes: una es crear una obra para voces alrededor del público y que representa la voz de Velia, y otra que es una orquesta dividida en distintos grupos con la que voy a crear distintos sonidos.

Me interesa crear dos ideas musicales al mismo tiempo y jugar con ellas. Para mí es más importante el instante en que se genera la creación, que la propia creación. Sigo siendo un rebelde y aspiro a encontrar formas de liberar la música para manifestarse con sencillez.

¿Por qué le atrae tanto la figura de Silvestre Revueltas?

En México, y en casi todo el mundo, el intelectual, el artista es parte de una casta. Casi no tienen contacto con su propia sociedad. En música, un territorio exquisito, de gente conservadora o de personas que quieren emprender un modernismo a ultranza, vemos cómo la figura de Revueltas se propone recurrir al vehículo del oído para comunicar una idea propia de sociedad, sin idealizaciones. Era un intelectual y un artista auténtico, con una imaginación libre y un potencial de integración social increíble, así como una proyección de lo íntimo.

El sonido de Rulfo fue la base para hacer la ópera de Pedro Páramo. ¿Cómo se dio este fenómeno?

A cada paso de El llano en llamas y Pedro Páramo hay sonidos de las cosas, qué y donde suenan, cómo se relacionan permanentemente en el ambiente. Esos sonidos no solo están en la realidad, sino en el inframundo: ese espacio imaginario que surge en las pesadillas de las personas. Investigar a Rulfo, fue para mí una de las más grandes enseñanzas que he tenido. Recuerdo que al concluir la presentación de El sonido de Rulfo, me encontré con una edición de unas piezas para guitarra de Doloritas Páramo y ese mismo día acudí a una librería que está en las calles Manuel M. Ponce, esquina con Abundio Martínez, en la colonia Los Músicos. Investigando hallé que tanto Doloritas como Abundio fueron, además de protagonistas de Pedro Páramo, músicos que sí existieron en la vida real a finales del siglo XIX.

 — EMILIANO BALERINI CASAL