23 de marzo de 2014 / 06:05 a.m.

Uno quiso, el otro no. La ambición rojinegra y el conformismo rojiblanco arrojaron un empate a un gol en el Clásico Tapatío. Atlas buscó el arco de Toño Rodríguez; Chivas se dedicó a defender el golazo de De Nigris.

Con la igualada los Zorros han alcanzado a Puebla en la tabla de cocientes y se han alejado momentáneamente a siete de Atlante. El Rebaño ha llegado a 17 unidades y se mantiene en zona de clasificación con un futbol que agrada a pocos.

La batalla campal inició con gran dinámica de ambos equipos. En la tribuna ya se gestaba un ambiente festivo y los actores intentaban estar a la altura. Fueron los rojinegros los que mostraron una clara vocación ofensiva, mientras que su rival hacía del orden su mayor fortaleza.

Antonio Briseño dio muestras de nerviosismo desde el primer balón que disputó. El Pollo tuvo la gran responsabilidad de aparecer como estelar sustituyendo al capital Leandro Cufré.

Los Zorros tejieron una oportunidad para mover el marcador. En medio campo Poncho González lanzó la pelota a profundidad para José Ortigoza, éste recortó hacia al centro y sirvió a la llegada a toda velocidad de Millar, el chileno extendió por derecha para Maikon Leite, que teniendo el arco a su merced, no controló bien la pelota y la entregó a Toño Rodríguez.

El error del brasileño fue costoso para los de casa. En la siguiente acción el Rebaño tuvo ponch y le puso número al tanteador. Édgar Solís filtró el balón hacia el centro donde Aldo de Nigris tuvo la complacencia de Antonio Briseño. El atacante regiomontano tuvo tiempo para darse la media vuelta y desde los linderos del área liquidó a Federico Vilar con un derechazo que se anidó en el ángulo superior derecho.

Atlas experimentó momentos erráticos tras la anotación. El Guadalajara se asentó mejor y continuó apostando al orden en cada sector de la cancha. Los Zorros se adueñaron de la esférica ante complacencia rojiblanca. Pero la tenencia atlista era improductiva. Poncho González y Rodrigo Millar llevaban la pelota a tres cuartos de cancha, pero justo allí ni Leite ni Rivera y menos Ortigoza encontraban espacios para dañar.

Tomás Boy no se esperó más y para el complemento envió al campo a Flavio Santos; Rivera fue el sacrificado. El técnico rojinegro colocó a Maikon Leite a pierna cambiada izquierda y al de Ocotlán por el carril derecho.

La historia no cambió. Atlas continuó con la ambición de ofender y Chivas con la intención de aguantar. El segundo tiempo fue totalmente rojinegro. El primer gran aviso se dio de manera inmediata. Leite sirvió desde la derecha un balón que se paseó por toda el área y que no fue rematado ni por Erpen ni Briseño cuando Rodríguez ya estaba vencido.

Los atlistas fueron agobiando a su rival. Todo el duelo ya se jugaba en terreno del chiverío. Toño Rodríguez había salvado a su escuadra en un cabezazo en el área de Erpen, pero no pudo contener todos los embates locales.

Fue el paraguayo José Ortigoza el que decretó el empate a un gol en el Clásico Tapatío. Flavio Santos desbordó por el corredor derecho, hizo sombrerito a Carlos Rodríguez, centró al área donde Araujo rechazó, Enríquez se disponía para recoger la pelota y en ese momento Ponchito González se adelantó y la punteó a la colocación de Ortigoza quien sólo giró para mover las redes del arco norte.

RIGOBERTO JUÁREZ