16 de agosto de 2013 / 06:21 p.m.

San Pedro Garza García • En esta gala los asistentes no sólo donaron un minuto para la lucha contra el cáncer, sino que disfrutaron de un espectáculo de primer nivel a cargo del Ballet de Monterrey, además de conocer a fondo los objetivos del Instituto Nacional de Cancerología (Incan).

Anoche el Auditorio San Pedro lució un lleno total durante la Gala de Ballet Clásico 1 Minuto contra el Cáncer, en donde el Ballet de Monterrey ofreció un exquisito repertorio de las obras clásicas reconocidas a nivel mundial, con las cuales la agrupación regiomontana ha ganado reconocimiento internacional.

Alfredo Cantú, director ejecutivo del patronato del Incan, fue el encargado de darle la bienvenida a los presentes, junto al alcalde de San Pedro, Ugo Ruiz. Ahí, Cantú presentó en un video la misión del Patronato del Incan.

Sin más preámbulos cedieron el escenario al Ballet de Monterrey que, dirigido por el maestro Luis Serrano, preparó un programa que resultó un verdadero deleite para los presentes.

La primera parte estuvo conformada por los números más sobresalientes de El lago de los cisnes, en donde “Pas de Trois”, “Cuatro cisnes” y “Pas de Deux” cautivaron a los asistentes.

La delicadeza de cada ejecución adjunta con la perfección de sus movimientos y la pulcritud de sus vestuarios, fue lo más sobresaliente de cada interpretación.

Uno de los momentos más ovacionados por los asistentes a la Gala de Ballet Clásico, fue durante el baile del Cisne Negro, que demostró una audacia en su máxima esplendor, adueñándose de todo el escenario del Auditorio San Pedro. En más de una ocasión sus ejecuciones fueron interrumpidas por un gratificante aplauso, como pago a la perfección de su trabajo.

El Ballet de Monterrey hizo gala de sus mejores elementos para una noche tan especial, en la cual no se necesitó nada más que sus excelentes interpretaciones para capturar la atención de los presentes.

El segundo acto fue conformado por un número sorpresa, Aguas de Primavera, que la compañía ofreció en agradecimiento de las personas que adquirieron sus entradas para colaborar con la causa del Patronato Incan.

La presentación de la pieza “Pas de Deux” de la obra Diana y Acteón volvió a cautivar al público con la presentación de uno de los elementos masculinos, que con cada ejecución arrancaba los gritos de las féminas.

El gran cierre estuvo a cargo de uno de los números más emblemáticos del galardonado Don Quijote, que ha llevado al Ballet de Monterrey a presentarse en diversos países como España.

El número titulado “Divertimento” se convirtió en la cereza perfecta de una noche especial, donde el motivo principal se convirtió en sumarse al Patronato Incan, no sólo de forma económica con las donaciones que se realizaron, sino donar tiempo para conocer más de los diversos cáncer y las formas en las que podemos ayudar a detectarlo a tiempo.

ALBERTO SANTOS