EMILIANO BALERINI CASAL
7 de junio de 2013 / 01:38 p.m.

Las bailarinas Norma Yolanda López, Norma Batista y Laura Rocha se vuelven a encontrar en el escenario después de 34 años.

 

México• En el salón de ensayos de la Dirección de Danza de la Universidad Nacional Autónoma de México, la compañía de danza Barro Rojo afina los últimos detalles para el estreno de su más reciente puesta en escena, Las ilusiones se secan al sol, los recuerdos se congelan, que será presentada desde mañana y hasta el domingo en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.

Estas presentaciones marcan el reencuentro en los escenarios de tres grandes amigas: Laura Rocha, Norma Yolanda López y Norma Batista.

Rocha, directora de Barro Rojo, explica que el montaje no tiene un guión narrativo sino poético, en el que las imágenes detonan lo que cada individuo quiere retomar de lo que ve en el escenario: “Es una obra en la que no me reconozco como coreógrafa”.

La puesta en escena recrea el encuentro de dos generaciones distintas, donde tres mujeres maduras, que se conocieron aprendiendo a ser bailarinas, se vuelven a ver después de muchos años.

También es un diálogo con un grupo de jóvenes bailarinas que tienen una energía desbordante, un trabajo corporal impresionante, muchos lenguajes y un potencial físico formidable: “Es un diálogo entre una generación joven y una madura que tiene medio siglo de vida y a la que le duele el México en el que vivimos y crecimos en los últimos tiempos”, comenta.

Las tres bailarinas pertenecen a la generación 1970-1979 de la Academia de la Danza. Se dejaron de ver después de graduarse. El año pasado se reencontraron y decidieron hacer algo juntas arriba de los escenarios, dice López.

“Recordamos a nuestra generación y la revaloramos. Coincidimos en que fue referente en el INBA, esencialmente por tres razones: somos la más grande que se ha graduado, 14 bailarinas; tres de ellas son premios nacionales: Laura Rocha, Cecilia Apletton y Eva Pardavé, y más de 85 por ciento de ellas se ha dedicado a esta disciplina de tiempo completo”, añade.

Para la coreógrafa, volver a los escenarios es un proceso complicado por la edad que de las tres bailarinas: “En la puesta en escena bailamos con las chicas de Barro Rojo; nosotras interpretamos y ellas bailan. La gente de la compañía tiene mucho nivel y energía, y ninguno tiene 27 años, por lo que eso hace una gran diferencia con nosotras”, explica.