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23 de junio de 2013 / 03:37 p.m.

Ciudad del Vaticano • El Papa Francisco acogió hoy con bromas, abrazos y besos a 250 niños de entre seis y 10 años, quienes llegaron al Vaticano a bordo de un tren que recorrió parte de Italia.

Poco después de las 12:20 horas locales (10:20 GMT) y tras rezar el Angelus ante miles de personas en la Plaza de San Pedro, el líder católico se dirigió hasta la estación de tren ubicada dentro del territorio vaticano, a unos pasos de la basílica.

Allí lo esperaban los participantes en la iniciativa "El tren de los niños. Un viaje hacia la belleza", organizado por el Pontificio Consejo de la Cultura del Vaticano junto con los Ferrocarriles del Estado Italiano.

Con los 250 infantes se encontraban unos 200 acompañantes y personal de los Ferrocarriles, quienes iniciaron su viaje la mañana de este domingo en la Estación Central de Milán con destino a Roma y con paradas tanto en Bolonia como en Florencia.

Los niños, de diversas nacionalidades y casi todos con problemas de inserción social, comenzaron a gritar "¡Francisco! ¡Francisco!", al ver al Papa.

Sin seguir ningún protocolo, Jorge Mario Bergoglio abrazo y besó a cada uno de los niños, quienes le regalaron un ramo de flores de manzanilla y muchos dibujos.

Incluso se dejó poner un gafete en el cuello y hasta le recogió el gorro a una niña que lo había perdido.

"¿Hicieron buen viaje? No fue aburrido, ¿verdad? Les deseo un lindo día. Va a hacer un poco de calor, ¿tienen miedo del calor?", preguntó a los niños, que respondieron a coro: "¡Nooo!".

Algunos de ellos lograron decirle unas frases, como por ejemplo: "¿Sabes que hace dos meses me bautizaron con tu nombre? Ahora yo también me llamo Francisco".

Alessandro, de 10 años, originario de Bolonia y gitano, dijo: "¿Sabes que de grande voy a ser tu sucesor?", el Papa le respondió: "¡Ahh! ¿sí? Reza por mí".

Bergoglio agradeció además a un grupo de actores y músicos que entretuvieron a los niños con cantos, bailes y un espectáculo de marionetas.