18 de enero de 2015 / 02:38 a.m.

John Harbaugh, entrenador de Baltimore, gritaba desesperadamente para protestar contra la formación al ataque de los Patriots en el duelo divisional de la semana pasada. Llegó a meterse al campo, lo que le acarreó un castigo por interferir, pero eso no evitó que en esa serie Nueva Inglaterra anotara y se acercara a siete puntos en el marcador.

Los Patriots finalmente remontaron una desventaja de 14 puntos para vencer a los Ravens y avanzar al partido por el campeonato de la Conferencia Americana, con otra actuación estelar de su quarterback Tom Brady y las artimañas de su entrenador Bill Belichick.

El episodio trajo de vuelta las acusaciones por violar las reglas que cada tanto tiempo se lanzan contra Belichick. Pero en esta ocasión no había trampa alguna, simplemente un ejemplo de creatividad del entrenador que tiene tres títulos de Súper Bowl y no goza de la mucha simpatía entre algunos de sus colegas.

Belichick hizo una interpretación inusual de la regla: Los equipos que atacan están obligados a colocar a siete jugadores en la línea (generalmente, dos tacles, dos guards, el center, un tight end y un receptor). Sólo se permite que los colocados a los extremos reciban pases, pero un hombre de línea puede hacerlo siempre y cuando lo notifique al árbitro.

Los Patriots alteraron al orden: un running back colocado en el extremo avisó que no saldría por pase mientras uno de línea lo hizo, luego los alternó, uno a la línea el otro al extremo. En el sofisticado mundo del fútbol americano profesional la defensa sustituye jugadores de acuerdo con el personal ofensivo que juegue y la jugada que espera, sea pase o carrera. Los Ravens no sabían qué hacer con un receiver parado en el extremo sin buscar pase y un hombre de línea, Michael Hoomanawanui, recibió dos pases para avances de 16 y 14 yardas.

Al final del partido Harbaugh dijo que los cambios fueron "ilegales y engañosos" aunque laNFL no respaldó su acusación. Belichick agregó que no era la primera vez que se hacía en la liga y que él simplemente aprovechó lo que otros ya habían hecho.

"Es una situación que de alguna forma habíamos visto", dijo, "luego hablamos de ella y pensamos en formas de presionar a la defensa usando esa idea o poniendo más receivers de los que en realidad eran elegibles".

Pero ante la novena aparición en un campeonato de conferencia de los Patriots en 13 años es importante notar que el entrenador, más allá de la mancha del espionaje, es una de las mentes más creativas, y polémicas, en la historia de este deporte. Aquí algunos ejemplos:

MALA FAMA

La jugada del sábado bastó para que se recordara el episodio del "Spygate" en 2007 cuando los camarógrafos que filman los partidos de los Patriots fueron sorprendidos grabando las señales de los entrenadores contrarios, que supuestamente después utilizaban para sacar ventaja en los partidos.

La práctica se remontaba al año 2000 cuando el ex asistente de Bill Parcells se hizo cargo de los Patriots. El escándalo le costó una multa de 500.000 dólares a Belichick, de 250.000 al equipo y un castigo de no contar con selección de primera ronda en el draft de 2008. El entrenador sostuvo que sólo malinterpretó la regla, sus críticos indican que desde ese episodio no ha vuelto a ganar un campeonato.

JUGADORES UTILITARIOS

Belichick tiene habilidad para encontrar titulares sólidos en jugadores discretos, sin mucha fama, y también ha tratado de rescatar a quienes han salido entre conflictos de sus equipos como el lineman defensivo Albert Haynesworth, al que Washington pagó más de 60 millones de dólares por una mala campaña, y Randy Moss, quien dejó Minnesota por problemas de disciplina y tuvo una campaña maravillosa en 2007 para fijar una marca de touchdowns por pase, con 23.

Pero también tiene ojo para hallar cualidades adicionales en sus titulares. Por ejemplo, Troy Brown, un receiver titular en el equipo campeón de 2004 jugó como cornerback en la campaña y postemporada, sin dejar de atrapar pases al ataque. Julian Edelman, otro receiver, hizo lo mismo en la postemporada ante Ravens hace dos años.

Pero las palmas se las lleva Mike Vrabel, linebacker que en zona roja alineaba como running back bloqueador o tight end y entre 2002 y 2007 recibió ocho pases, todos para touchdown.

GANADOR SIN ESTRELLAS

Grandes jugadores se han desarrollado bajo su tutela, quizá el primero fue Lawrence Taylor, linebacker de los Giants que obligó a las ofensivas a cambiar sus esquemas y modificar la posición de tacle izquierdo para proteger al quarterback. Luego está Brady, elegido en la sexta ronda del draft de 2000, un pasador desgarbado y lento que no causó mayor entusiasmo, al que hizo titular en 2001 tras la lesión de su estrella Drew Bledsoe.

Pero lo más sorprendente es revisar los nombres casi anónimos de quienes han hecho a Nueva Inglaterra una potencia: ¿Alguien recuerda a David Patten, el receiver estelar de su primer campeonato? Si se toma en cuenta que sólo dos jugadores del último campeonato (2005) siguen con el equipo se puede intuir que lo importante en su marca triunfadora ha sido el entrenador.

A diferencia de los Cowboys de la década de 1990 que tienen en el Salón de la Fama a Troy Aikman, Michael Irvin y Emmitt Smith, de los Steelers de los 70 que cuentan con Jack Lambert, Jack Ham, Joe Greene, Mel Blount, Mike Webster, John Stallworth, Lynn Swann, Terry Bradshaw y Franco Harris, los Patriots difícilmente colocarán a uno además de Brady. Ganar tres campeonatos sin estrellas no lo hace cualquiera.

AP