CECILIA MOJICA Y PEDRO DOMÍNGUEZ
24 de agosto de 2013 / 06:05 p.m.

México • Tres, dos, uno… ¡Comienza el combate de máquinas! Ayer concluyó el VII Concurso Nacional Guerra de Robots organizado por el Instituto Politécnico Nacional, en el que participaron estudiantes de Ingeniería en Mecatrónica de 18 universidades y planteles de educación media superior del país, donde 52 prototipos equipados con armas destrozaron a sus oponentes. Este año el ganador de la categoría principal fue el equipo de Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA), con Black Arrow.

 

"El encuentro son dos robots móviles que se enfrentan con armas de combate de ataque frontal, ya sea puntos giratorios, lanzas o cualquier objeto que no sea proyectil es válido", explicó Juan Velázquez, director general del concurso.

 

La competencia se dividió en siete categorías; sin embargo, dos de ellas no tuvieron el número requerido de robots, por lo que dos fueron solo batallas de exhibición.

 

En las otras cuatro categorías, que son de una libra, así como de 3, 12 y 60 libras, ganaron los prototipos Tachito del CECyT 7, Guerrero Azteca, UPIITOTE y Thor, del Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos (Itesco), respectivamente.

 

A la gran final de guerra de robots, realizada en la UPIITA del IPN, llegaron los prototipos Black Arow, de la UPIITA, y Ferritas, de la Itesco, que lucharon para demostrar quién era el mejor; finalmente fue el primero el que resulto triunfante.

 

De las 12 instituciones del país que participaron este año, solo tres son del Distrito Federal: UPIITA, ESIME Zacatenco y CECyT 7.

 

Algo que llamó la atención durante el evento fueron los nombres de los robots, como Rompemadres y UPIITOTE, ambos de la UPIITA. Juan Velazquez afirmó que no existe censura al momento de inscribirlos con estos nombres, pues "los chicos ya han hecho bastante al desarrollar el robot, entonces, no queremos restringirlos en los nombres que, además, lo que buscan, en algunos casos, es llamar la atención o crear expectativa en el público".

 

"Cada batalla de las eliminatorias duró tres minutos, y los prototipos participaron dos veces; con base en ello deliberaban cuántos puntos sumaba cada robot para pasar a las batallas de cuartos de final", dijo Velázquez, quien agregó que los jueces calificaron "el daño, ya sea funcional o estético; además, de la innovación tecnológica".

 

En la final ya no se cuenta el tiempo; es un combate frontal, en el cual se golpean hasta que el otro robot no pueda moverse.

 

En los casos donde ninguno de los prototipos se hizo daño aparente, los jueces fueron quienes calificaron cuál robot buscó más a su contrincante para nombrarlo ganador.

 

"En este evento se trata de congregar a las universidades del país para que traigan su innovación tecnológica, para demostrar quién es el mejor en robótica, el fin es que la comunidad vea el avance que hay en robótica en el país, para que vean que México sí desarrolla robótica y no estamos nada atrasados", explicó.

 

El espectáculo es impresionante y participan decenas de estudiantes de los diferentes planteles del IPN. En un ring cubierto con paredes de acrílico se meten los robots y se enfrentan con toda su fuerza.

 

A pesar de su espectacularidad y la destrucción evidente, detrás, hay todo un trabajo intelectual.

 

"El diseño está basado en el golpe por un aspa; tenemos una marcha para transmisión de poder alimentado por unas pilas de litio, tenemos la tracción con motores de Scooter. La mitad del robot se puede hacer aquí, aquí se consiguen las cosas en las chácharas y la etapa de potencia ya la compras. Nosotros las mandamos traer de Estados Unidos y de Hong Kong", dijo Abraham Rosas Vargas, uno de los participantes.

 

Además, consolidar el proyecto es muy caro. Tan solo las pilas o "el cerebro" del robot pueden costar hasta 7 mil pesos. La inversión total ronda los 40 mil pesos con los aparatos más grandes.

 

Las autoridades del Politécnico están orgullosas del evento, que es organizado por completo por los alumnos.

 

"Tienen todo el apoyo de la escuela; los mismos compañeros se apoyan, ellos son parte de una asociación. Por una parte, hacen una convocatoria, y nosotros como autoridades apoyamos en cuestiones de logística, permisos, proveedores, protección civil, todo lo necesario", afirmó Miguel Rentería Silva, subdirector de Servicios Educativos de Integración Social.