23 de mayo de 2013 / 03:39 p.m.

 La capacidad de Enrique Bostelmann para experimentar y trascender los límites bidimensionales del medio fotográfico como disciplina expresiva mediante el uso de distintos soportes y vinculándose a otros artistas es abordada en la exposición retrospectiva Imagen,espacio inagotable, que puede ser visitada desde ayer y hasta septiembre próximo en el Museo de Arte Moderno (MAM).

Para Yeyette de Bostelmann, pareja, compañera, chofer y ayudante del reconocido fotógrafo, “es la primera vez que una exposición capta el espíritu de Enrique Bostelmann desde lo más profundo”.

La señora Bostelmann agradeció el montaje y la propuesta curatorial de Eugenia Macías y Elva Peniche, quienes concibieron la exposición en tres ejes temáticos con el objetivo de hacer una revisión de la trayectoria de Enrique Bostelmann (México, 1923-2003) justo en este año que se cumple una década de su muerte.

Al revisar los materiales del gran acervo de Bostelmann, las curadoras se encontraron una constante: la versatilidad de su obra. De ahí que se inclinaran por elegir los proyectos más importantes, los cuales integraron en 80 fotografías y 30 documentos, indicó Macías.

La exposición, está dividida en tres grandes ejes temáticos, explicó Peniche: el primero se llama “Paisaje del hombre”, que intenta recuperar la relación de los espacios transformados por el hombre; el segundo, que lleva por título “La ola es agua y también escultura”, presenta las obras más innovadoras y experimentales del fotógrafo, donde se aprecia la forma de transcender los límites de lo fotográfico con soportes tridimensionales, con formas de impresión y con fotomontaje, y el último es titulado “El despliegue de la imagen”, representado en el centro de la sala y que presenta el trabajo publicitario e industrial del fotógrafo.

Esta exposición coincide también con que justo en este mes se cumplen 40 años de que el fotógrafo inauguró su muestra Paisaje del hombre, recordó Yeyette de Bostelmann.

Por su parte, Saskia Bostelmann indicó que en esta muestra se exhibe una serie de fotografías inéditas, como son todas aquellas que su padre tomó cuando estudiaba en Alemania, en donde estuvo entre 1958 y 1960. Todo el material que hizo allá no es muy conocido, por lo que ahora esta exposición representa una gran oportunidad para verlo.

Su acervoMientras recorría la exposición, Yeyette de Bostelmann narró que el célebre fotógrafo comenzó a tomar imágenes a los 14 años, en un club de exploradores, cuando apenas cursaba la secundaria.

Esas placas dan cuenta de su paseo por muchos lugares al subir montañas, recorrer pequeños pueblos y rancherías, y son importantes porque fue cuando él empezó a tener ese gran gusto por la fotografía.

Saskia manifestó que el acervo que dejó su padre es enorme —integrado por cinco mil impresiones y 200 mil negativos—, ya que fue un fotógrafo circular que realizó obra tanto en el campo de la publicidad como en el ámbito editorial, y ni qué decir de su trabajo antropológico.

""Su obra fotográfica es impresionante, por lo que el título de esta exposición, Enrique Bostelmann. Imagen, espacio inagotable, es el adecuado, porque sus creaciones cubren todos los aspectos de la fotografía"".

Detalló que catalogar el acervo de su padre representa un trabajo muy arduo por la cantidad de material que hay que clasificar: ""Nos falta una buena parte por catalogar, pero también es cierto que requerimos apoyo de las autoridades culturales para hacerlo"".

Yeyette dice que Enrique Bostelmann era una maravilla con la cámara: era capaz de construir una obra de arte simplemente con esta, tal vez porque uno de sus postulados era que había que estudiar la técnica para poder trabajar.

""Gracias a la beca que le dio Miguel Álvarez Acosta, director del INBA, quien de niño era su amigo, Bostelmann —quien a los 14 años se hizo socio del club de fotografía mexicana— pudo irse becado a estudiar a Alemania"".

ClavesDonación y apoyo

Enrique Bostelmann era un gran conocedor de la música, y dejó una colección de más de cinco mil cd, que la familia desea donar a la Fonoteca Nacional.

Se decía que en aquellos tiempos era el primer fotógrafo que abandonó el romanticismo y entró en la vida urbana e industrial con verdadero profesionalismo.

La familia solicita apoyo para que el invaluable acervo de Bostelmann pueda ser clasificado y catalogado.

— LETICIA SÁNCHEZ MEDEL