AP
1 de junio de 2013 / 08:27 p.m.

San Francisco, EU • Los buques de gran calado que se dirijan a los puertos de la costa de California comenzarán a utilizar rutas especialmente trazadas a fin de proteger a las ballenas e impedir que choquen con ellas.

Los nuevos carriles marítimos cambian los trayectos ordinarios que utilizan los barcos que navegan por la bahía de San Francisco, el Canal Santa Bárbara y los puertos de Los Ángeles y Long Beach, en un esfuerzo por alejar los barcos de los lugares donde se reúnen las ballenas.

Las ballenas jorobadas, azules y de aleta chocan con cierta frecuencia con los barcos cuando llegan a los litorales de California, donde hay abundancia de kril, su alimento. Las tres especies se encuentran en peligro de extinción.

"Nuestro objetivo es un equilibrio entre el tránsito seguro de los barcos comerciales hacia nuestros puertos dinámicos y la protección de las poblaciones de ballenas en peligro en zonas dentro y adyacentes a refugios marítimos nacionales", dijo en un comunicado William Douros, de la Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera.

Las ballenas azules, los animales más grandes en la tierra, pueden alcanzar hasta 27 metros (90 pies) de largo, pero son pequeñas en comparación con los enormes barcos cargueros que miden lo de cuatro canchas de fútbol.

Se cree que existen 2.000 ballenas azules en el Pacífico nororiental, donde también hay unas 2.000 ballenas de aleta y unas 2.500 ballenas jorobadas.

Debido al incremento de colisiones en las que murieron las ballenas, las autoridades marítimas federales trabajaron con la industria naviera y los ambientalistas para un estudio de dos años dirigido a encontrar formas de reducir la muerte de esas especies.

Las nuevas rutas, a la par de estudios aéreos y avistamientos de ballenas en rumbo de colisión con algún barco, todos son nuevos esfuerzos dirigidos a reducir la muerte de cetáceos.

El científico John Calambokidis, con sede en Olympia, Washington, quien ha estudiado durante décadas las colisiones de ballenas con barcos y participó en la adopción de la medida, dijo que las rutas especiales son un primer paso bueno, pero no la panacea.