23 de enero de 2013 / 03:29 p.m.

Investigadores del área de Química Aplicada de la UAM trabajan en la obtención de combustibles líquidos y gaseosos a partir de la degradación de plásticos, en beneficio del medio ambiente y de la industria, pues abarataría sus costos.

Los académicos del campus Azcapotzalco consiguen gasolina, queroseno y gasoil, así como gases ligeros, como el metano, etano y butano, entre otros, a partir de la degradación de polímeros, reportó la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en un comunicado.

La coordinadora de la investigación, Julia Aguilar Pliego, precisó que esos combustibles son producidos de plásticos como polietileno de baja y alta densidad, poliestireno y polipropileno, que son utilizados a diario y tienen un uso principalmente industrial.

La especialista en ciencias químicas del Departamento de Ciencias Básicas de la UAM detalló que este proceso de degradación se lleva a cabo a través de un catalizador sólido tipo óxido formado por aluminio y silicio (aluminosilicato).

Este catalizador es resultado de cuatro años de investigación, tras diversas pruebas con otros, como zeolitas y materiales mesoporosos; y es uno de los más estables, con actividad catalítica constante por más de 24 horas, es decir que su vida media promedio permite abaratar los costos en la producción de combustibles, explicó.

La estudiosa en la materia indicó que otra ventaja de este catalizador es que evita la corrosión del reactor, toda vez que los utilizados en la actualidad en la industria petroquímica son con base en cloruro de aluminio o ácido fluorhídrico, materiales que propician la corrosión de metales.

Indicó que este proceso innovador, actualmente en la etapa de patente, realizado en el Laboratorio de Evaluación de Catalizadores del Área de Química Aplicada, consiste en colocar bolsas y botellas en un contenedor y posteriormente se vierte un reactor que contiene catalizador sólido.

Aguilar Pliego comentó que aun cuando los combustibles producidos son los mismos que se logran en las refinerías, una de las ventajas que ofrecen es que son más limpios, ya que están libres de metales pesados como vanadio, níquel, azufre o plomo.

Otra contribución de la investigación, reiteró, es que se obtienen a partir del aprovechamiento de desechos plásticos que contaminan el ambiente, como polietileno de baja y alta densidad, poliestireno, polipropileno y botellas plásticas.

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