24 de febrero de 2013 / 04:21 p.m.

Chile • La Antártica tiene en su subsuelo una rica flora microbiana que puede servir para transformar las cloacas de las ciudades en cauces de agua limpia.

La investigadora francesa Lèa Cabrol, quien trabaja en la Universidad Católica de Valparaíso, realiza un trabajo de campo con el objetivo es resolver uno de los principales problemas de las grandes urbes, como es hacer que el agua sucia se limpie y de paso generar gas metano para su aprovechamiento industrial.

“Estamos desarrollando el tratamiento de las aguas residuales con bacterias”, dijo Cabrol.

“Es un proceso muy interesante, el problema es que funciona a 37 grados, mientras que la temperatura de las aguas residuales en las ciudades europeas o en el sur de Chile, por ejemplo, es mucho mas baja. El proceso de calentarla supone un costo enorme”.

Acompañada de su ayudante, el chileno Daniel Valenzuela, Lèa recoge muestras de sedimentos depositados bajo una fina capa de hielo, en Isla Rey Jorge, donde se ha realizado la expedición.

“Buscamos esas bacterias en fuentes naturales, donde la temperatura siempre se mantiene baja. Este tipo de microorganismos se han encontrado en el Ártico y Rusia, pero no en la Antártica”, explicó.

“La idea es buscar en zonas húmedas con una capa superior de hielo que facilite la digestión anaeróbica, porque las bacterias que producen metano no funcionan en presencia de oxígeno”.

Según esta doctora francesa, que lleva año y medio trabajando en Chile, “descubrir bacterias de esa naturaleza en un medio como el antártico permitiría tratar las aguas residuales de zonas frías del mundo, donde la temperatura promedio es de 10 grados”.

Las bacterias deben metabolizar la materia orgánica de las aguas a gran velocidad, porque los volúmenes de líquido son grandes y el proceso no puede ralentizarse.

Para la bacteria nutrirse con materia orgánica o desechoshumanos es igual, porque tiene los mismos procesos metabólicos.

EFE