8 de julio de 2014 / 08:44 p.m.

Muchos futbolistas a lo largo de su carrera realizan diferentes rituales o cábalas que creen que los ayudan a conseguir resultados positivos, aquí te presentamos las 'manías' de Brasil en este Mundial.

Entrar con el pie derecho y mano al hombro

Simulando a la selección de 1994, quienes fueron campeones del Mundo en Estados Unidos, y que ingresaban al terreno de juego cogida de la mano, David Luiz le propuso a Thiago Silva saltar a la canchas unidos por el hombro.

La sudadera de Scolari y su virgen del CaravaggioSin importar la temperatura, el entrenador brasileño siempre salta al terreno de juego con su sudadera a medio abrochar. Durante el transcurso del partido se la quita si Brasil se ve al frente en el marcador, pero se la vuelve a poner si se ven igualados en el marcador (como pasó con Colombia). Además el técnico en su pantalón siempre lleva una estampita de la Virgen del Caravaggio y en los vestidores monta un santuario con una figura de la virgen para pedir por la protección de sus jugadores y varios de ellos acuden ahí a realizar plegarias.

La rueda de prensa de Thiago Silva previo a los partidos

El defensor y capitán de la selección es el encargado de hablar previo a los partidos, siendo el combinado brasileño los únicos que no ha rotado a sus jugadores para que declaren; al respecto Felipao comentó, "Lo que funciona no se toca".

David Luiz se ducha cuatro veces al díaDesde antes de ser jugador el ahora jugador del PSG tiene la manía de entrar a la regadera cuatro veces al día (algo que desesperaba a su madre) y dicha tradición no la ha modificado. Durante el Mundial el futbolista ya se habrá duchado al menos en tres ocasiones antes de jugar.

El bigote de Luiz Gustavo no se tocaEl mediocampista en la pasada Copa Confederaciones mantuvo su bigote y al final la Canarinha salió campeón del torneo, ahora Luiz Gustavo no se ha rasurado y Brasil se mantiene invicto (al menos hasta las semifinales). El delantero Fred y el jefe de prensa también se han dejado las barbas y el bigote.

Comer pizza después de jugarEsta es una costumbre inquebrantable, los jugadores no han dejado pasar esto y cuando llegan a Teresópolis después de jugar disfrutan de una pizza aún y cuando sean las cuatro de la madrugada o tras un viaje de más de tres horas al llegar siempre le piden al cocinero que les preparen las pizzas de la suerte.

Neymar llamaba a sus padres y pintaba sus espinillerasEl jugador tenía la costumbre de llamar a su padre y a su madre previo a los partidos, después de esto pintaba algo en sus espinilleras regularmente el nombre de su hijo; David Luca.

AGENCIAS