3 de septiembre de 2014 / 02:01 p.m.

México volvió a perder hoy en el Mundial de Básquetbol, ahora ante la selección de Australia por marcador de 70-62 y ahora tendrá que vencer mañana a Corea para buscar avanzar a la siguiente ronda.

En un partido marcado por la igualdad, el tercer cuarto fue clave para que los "Aussies" sumaran su tercera victoria en esta Copa del Mundo.

En el Gran Canaria Arena, se enfrentaban dos selecciones necesitadas de una victoria, para poder avanzar a la siguiente fase. México llegaba eufórico tras lograr su primera victoria en esta Copa del Mundo, y su rival no era menos, ya que había logrado vencer al gran dominador del grupo, Lituania.

En los primeros compases del partido, la igualdad fue la nota predominante, y Baynes el máximo protagonista con 10 puntos en apenas 6 minutos. Sin duda alguna, el pívot "aussie" está cuajando un gran campeonato, aportado puntos y rebotes en la pintura. En un visto y no visto, México estaba fuera del partido, con un rival que mostró intensidad y garra para llevarse el primer cuarto con un marcador final de 19-22.

En el segundo cuarto, el conjunto azteca salió con las ideas renovadas y con la intención de darle la vuelta al marcador para poder lograr su segunda victoria en el Mundial. Con un Ayón desaparecido, Stoll, Parada, y sobretodo Orlando Pérez, con 8 puntos, fueron los que lideraron a su selección en el segundo período. A pesar del repunte mexicano, Australia logró reaccionar a tiempo para irse al descanso con un resultado final de 33-32, gracias a una última penetración de Newley.

Tras la salida de vestuarios, Australia comenzó a un ritmo fulgurante, y colocó un parcial de 2-10, que hacía temblar los cimientos del equipo azteca. Parecía una México distinta, sin confianza, anonadada, sin ganas de seguir luchando por la victoria. Este momento fue aprovechado por la selección australiana, comanda por Baynes, para poner un parcial de 26-13, que a la postre acabaría siendo definitivo.

México comenzó con un parcial de 10-2 el último y definitivo cuarto, aún con esperanzas de llevarse el partido. A partir de ahí, el partido entró en una fase de nervios, en la que los balones se perdían y las canastas no entraban, mucho miedo de ambos conjuntos, principalmente el australiano que veía como podía perder la ventaja que había logrado en el tercer cuarto. Finalmente, todo quedó en un espejismo, y Australia mantuvo su ventaja para lograr un marcador final de 70-62.