1 de noviembre de 2014 / 01:28 a.m.

Una noche de brujas, de terror y de Halloween vivió el Monterrey este viernes en Morelia cuando la muerte de los Monarcas, el peor equipo de la Liga, se le apareció para vencerle 2-1 y pintarle la cara.

Los Rayados confirmaron que van a la baja en la Liga con cuatro partidos sin ganar (dos empates y dos derrotas) y que en caso de clasificar no llegaría con su mejor rostro a la Liguilla a no ser que reaccione en sus últimos tres juegos, incluyendo el suspendido contra Chivas.

El equipo de Carlos Barra ofreció una indigna presentación y ahora tendrá tres partidos para asegurar su clasificación a la Liguilla tras quedarse en quinto lugar con 24 puntos.  

En el arranque, el Monterrey tomó el rol de conductor del partido, tuvo la posesión del balón y desde el fondo quiso orquestar sus ataques. En cambio, el Morelia primero lo estudió desde su campo, parecía aceptar la propuesta del visitante para buscar lastimarlo en un contragolpe.

Pero pasados los primeros 15 minutos, el Morelia adelantó líneas y comenzó a inquietar a los Rayados. Al minuto 16, Duvier Riascos estremeció el poste con un contundente cabezazo, pero el silbante Miguel Ángel Ayala le señaló al colombiano un empujón dentro del área.

Más tarde, el central Stefan Medina protagonizó cuatro recorridos puntuales y en dos de ellos evitó el remate final de los atacantes del Morelia con una barrida y un cabezazo salvador en el corazón del área chica. El local ya avisaba.

Con su ritmo semilento, Rayados careció de claridad para generar ocasiones de gol. Como sucedió contra Tijuana, batalló para abrir a un rival que en la generalidad metía en su campo a los 11 jugadores para defender.

Morelia no tenía la capacidad paras jugarle a otra velocidad y el visitante parecía conformarse con sobrellevar las acciones. Pero de a poco, Morelia mandaba mensajes. Riascos lo volvió a intentar al 34’ de cabeza, pero careció de dirección.

Al 43’, Rayados se acercó en una jugada de tiro de esquina. Jesús Zavala ganó por alto y sacó un cabezazo a la humanidad del arquero Carlos Rodríguez, pero en el rebote Medina no pudo definir de zurda.

Al minuto siguiente, tuvo que llegar un autogol de Monarcas para que Rayados pudiera abrir el marcador. Lucas Silva tocó por izquierda a Efraín Velarde que llegó a línea de fondo y sacó una diagonal que Humberto Suazo increíblemente falló, pero para su fortuna Carlos Guzmán sí la metió en su propio arco para el 1-0 rayado. Guzmán se agenció el oso que ya había cometido Suazo.

Para el segundo tiempo, no conforme con su falla, el Chupete le devolvió equivocadamente la pelota a Pabon, la cual llegó hasta Riascos que dentro del área voló su derechazo y dejó ir el empate.

Al 54’, como si fuera un atacante, Joel Huiqui condujo por el centro, eludió rivales y tocó hacia su  izquierda a David Depetris que sin marca y frente al arco empató 1-1 con toque suave.

Rayados consintió a su rival y el Morelia se creció, prueba de ello es que atacaba con mayor peligro por los costados. Zarate llegó a línea de fondo y sacó una diagonal que no obstante no encontró rematador.

El técnico Carlos Barra buscó hacer reaccionar a su equipo y por ello sacó del partido al paraguayo Rodrigo Rojas que repitió un partido sin poder gravitar e ingresó al canterano Bernardo Hernández.

No obstante, enseguida Morelia gozó de una ocasión muy clara, pero de nuevo Riascos hizo una jugada de más en un mano a mano con Jonathan Orozco al que quiso eludir y se le acabó la cancha.

Pero ya eran muchas advertencias del Morelia sin capacidad de respuesta del Monterrey. Al 73’, en un tiro de esquina, increíblemente Hibert Ruiz apareció sin marca dentro del área y de volea conectó de derecha para vencer al mar de piernas que se encontraban dentro del área y por supuesto a Orozco para el 2-1 definitivo.

Al 77’, el propio Depetris perdió la cabeza, le tiró una plancha al Bernie Hernández que fue bien juzgada por el silbante como roja directa. Dejó en desventaja a su equipo.

Pero el profe José Guadalupe Cruz, ex técnico rayado, ajustó en su línea defensiva para guardar la ventaja, mientras que Barra ingresó a los atacantes Luis Madrigal y Omar Arellano, quien gozó de una ocasión clara para empatar pero reventó su remate de derecha. 

En su intento por igualar, Rayados concedió  espacios y a punto estuvo Morelia de aprovecharlos.

Todavía el Chelito se puso el traje de torero por la derecha y sacó un  centro como con la mano a Suazo que volvió a fallar, pero esta vez de cabeza al 89’.

El partido terminó con un Monterrey volcado pero semimuerto en una noche de brujas para olvidar.

JAIME GARZA