26 de junio de 2013 / 01:37 p.m.

De manera artesanal y con la misma piedra con la que hace 309 años los campechanos de entonces levantaron una enorme muralla para defender a la población de los continuos ataques, robos, saqueos y ultrajes de los piratas, hoy sus descendientes son los encargados de reconstruir parte de esa gran obra que le dio identidad a la ciudad de Campeche.

Reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad, Campeche es la única ciudad amurallada en México, pues lugares como Veracruz o La Habana, que en la época colonial levantaron grandes murallas para defenderse de las invasiones de los corsarios, después las derribaron.

Con el objeto de impulsar a nivel turístico a Campeche, los gobiernos federal y estatal se han propuesto recuperar la imagen emblemática al “restituir una gran parte de la fortificación” que se empezó a construir en 1686 y se concluyó en 1704 con dos mil 741 metros de extensión.

A los 800 metros que quedan de muralla se les anexarán, en una primera etapa, 200 metros de nuevos muros, y en una segunda etapa otros 220 metros, para cual se ha destinado una inversión de 50 millones de pesos, precisó el gobernador de Campeche, Fernando Ortega Bernés, en un encuentro con los medios de información.

El mandatario estatal reconoció que esta iniciativa ha creado controversia, ya que algunos campechanos se oponen a que parte de la ciudad vuelva a estar encerrada por los enormes muros de más de ocho metros de altura, mientras que otros afirman que los recursos utilizados para esta tarea deberían destinarse a la cobertura de necesidades sociales.

El funcionario aclaró que la recuperación de casi mil 220 metros de la muralla, casi la mitad de lo que medía cuando fue edificada originalmente, fue una acción en la que se tomó en cuenta la opinión de los campechanos.

Esta tarea se le encomendó al arquitecto Salvador Aceves, asesor del Instituto Nacional de Antropología e Historia, quien, basado en documentos y varios archivos fotográficos, se ha dispuesto recuperar la imagen de la fortificación.

El reconocido arquitecto, especialista en patrimonio edificado, justificó la reconstrucción de los brazos de la muralla, avalada por la Unesco, pues son acciones que han emprendido con éxito ciudades como Roma, Italia, y Granada, España.

""Los trabajos no se limitan a la restitución de la muralla y sus baluartes, sino tienen que ver con la recuperación de la imagen urbana y el espacio público"", aseguró.

Una defensa que nunca se utilizó

La fortificación, construida como cinturón de defensa alrededor de la ciudad de Campeche para defender a la población, nunca sirvió para la defensa del lugar, ya que se edificó después de que concluyeron los asaltos de los temidos corsarios, sostiene el doctor en Historia y cronista de la ciudad, Jesús Manuel Alcocer Bernés.

El especialista explicó que las invasiones de los piratas a Campeche forman parte de la historia del lugar: “Nosotros no podemos separar el contexto de este fenómeno que sus habitantes empezaron padecer en el siglo XVI por un motivo político: la división del mundo con la bula papal que benefició a España y Portugal”.

Ese motivo político generó la aparición de los piratas, avalados por los países que no fueron beneficiados, como Inglaterra, y que se convirtió en una forma de hacerse de las riquezas de las colonias.

Campeche fue objeto, durante el siglo XVII, de ataques feroces como los de 1633, 1678 y 1685, los que prácticamente destruyeron la villa: la incendiaron, robaron todo lo que había y hasta violaron a las mujeres. Frente a esta situación se tomó la decisión de hacer un cinturón de piedra con ocho baluartes, dos de cuales ya no existen.

El cronista cuenta que en la ciudad amurallada habitaban los españoles, los comerciantes y los encomenderos, es decir, la gente poderosa, mientras que afuera de este cinturón de piedra vivían en diferentes barrios los tlaxcaltecas, los mayas, los negros y los mulatos.

Sin ingreso a Chactún

En el proyecto de difusión del gobierno del estado se establece que se aspira a que Campeche sea reconocido en el mundo por su riqueza arqueológica, ya que cuenta con más de mil sitios registrados y 16 zonas abiertas al público.No obstante, no tiene la posibilidad de crear infraestructura para dar acceso a todo este legado; el ejemplo más claro es la zona arqueología de Chactún, recientemente descubierta y a la que, paradójicamente, no se puede ingresar.

El gobernador Fernando Ortega Bernés explicó que lo anterior se debió a la reticencia del arqueólogo a cargo; pero la versión del INAH fue que no se puede ingresar a la zona para prevenir daños a la biósfera en la que se encuentra el sitio prehispánico.

Pero la riqueza de Campeche va más allá: el mandatario insistió en que en el sitio de El Tigre, en el municipio de Candelaria, fue muerto el emperador azteca Cuauhtémoc, lo cual acrecentaría las posibilidades de que sus restos estuvieran en tierras campechanas.

 — LETICIA SÁNCHEZ MEDEL