21 de enero de 2013 / 03:26 p.m.

 El proyecto de investigación “Microagujas de quitosán para aplicación transdérmica”, de Marco Antonio Espinosa, egresado de la maestría en ciencias químicas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, propone el uso del quitosán para la fabricación de microagujas de aproximadamente 500 micrómetros de longitud.

El quitosán, que proviene del caparazón de crustáceos como el camarón, por su biocompatibilidad, propiedades antibacterianas, mucoadhesivas y baja toxicidad, se eligió para elaborar un dispositivo híbrido entre microagujas y un parche adherible dérmico para laadministración transdérmica de fármacos.

Con ello, se busca que las microagujas de quitosán sirvan como vehículos de fármacos y penetren al torrente sanguíneo a través del sistema tegumentario (piel), sin que cause dolor o molestia al paciente.

Las microagujas están fabricadas de tal forma que sean lo suficientemente largas para penetrar el estrato córneo, pero tan delgadas y cortas para evitar la estimulación de los nervios dérmicos, por lo que no provoca dolor durante la inserción.

Por este proyecto Marco Antonio Espinosa recibió el Premio Jóvenes Inventores e Innovadores del Estado de México 2012, concurso realizado por el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología. El galardonado obtuvo un estímulo económico y un reconocimiento en la categoría Farmacéutica, tras contender con una docena de universitarios.

El consejo convocó a estudiantes mexiquenses a participar con proyectos científicos y tecnológicos que aporten soluciones a la sociedad, en las 10 temáticas que comprende el certamen, que se realizó por sexto año consecutivo.

Durante la ceremonia de premiación, el joven de 32 años estuvo acompañado por la directora de la unidad multidisciplinaria, Suemi Rodríguez Romo, y su asesora de proyecto, Flora Adriana Ganem Rondero.

El trabajo fue seleccionado por su carácter novedoso, al no existir reporte de agujas de quitosán; además, se trata de un material biodegradable, susceptible de patentarse, con viabilidad técnica y potencial de comercialización.

Espinosa Olivares expresó que la distinción “"es resultado de un trabajo en equipo entre las autoridades de la FES Cuautitlán, académicos, y jóvenes universitarios que retribuyen con proyectos sustentables a la sociedad"".

Ingresar al certamen, concluyó, le facilitó el trámite de la protección intelectual de su proyecto ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), pues era requisito indispensable.

— REDACCIÓN