19 de enero de 2013 / 02:13 p.m.

Monterrey  El Mirador del Cerro del Obispado tendrá su propia feria, pero el Museo de Historia Regional, ubicado a unos metros, no recibe del estado ninguna partida para su mantenimiento.

Personal del INAH y el director del Museo Regional El Obispado criticaron la instalación de un carrusel en el Mirador, pues consideran que se trivializa el pasado histórico del cerro, así como el respeto a la bandera.

A pesar de ser vecinos, el Museo del Obispado negó recibir información sobre la instalación, operación y difusión que se hará del carrusel.

Si bien la atracción se encuentra en terrenos pertenecientes al estado, los dos ingresos al Mirador se ubican en terrenos propiedad de la Federación, aseguraron.

“Nos sorprendió de mala forma la aparición del carrusel. Tenemos muchos años luchando porque se recupere la dignidad del cerro por su presencia histórica en la ciudad y, habiendo tantos sitios dónde ponerla, lo hacen en este lugar histórico”, manifestó Benjamín Valdez Fernández, director del Museo del Obispado.

Operadora de Servicios Turísticos del Estado (Osetur) declaró a MILENIO Monterrey el apoyo de 2 millones de pesos al proyecto, que combinados con recursos de la iniciativa privada y federales suman 8 millones.

Los recursos, refirió Francisco Salazar titular de la dependencia estatal, servirían para reforestar el cerro y mejorar las instalaciones del Mirador.

Sin embargo, su vecino, el Museo del Obispado, registra más de 13 años sin recibir apoyos estatales para su mantenimiento. Sólo para 2011, el Congreso aprobó una partida de un millón 200 mil pesos, mismos que jamás llegaron al espacio cultural.

“No hay ningún apoyo, nosotros pagamos todos los servicios del museo. Tenemos una fosa séptica que ya es histórica, porque no tenemos drenaje”, declaró el funcionario.

Los cambios en la iluminación exterior, cableado, apoyo a museografía y en el drenaje son algunas de las mejoras que necesita el espacio cultural de inmediato.

El Museo Regional Obispado fue el primero que tuvo la ciudad como tal, al ser inaugurado por el ex gobernador Raúl Rangel Frías en 1956.

TRIVIALIZAR EL PASADO

El cerro del Obispado es testigo presencial de todos los acontecimientos bélicos que ha enfrentado el país en su historia.

De la Independencia hasta la Revolución Mexicana, su capilla consagrada a la Virgen de Guadalupe ha fungido como cuartel militar gracias a su estratégica posición.

“En la Independencia, en la Invasión Norteamericana, la francesa, las guerras de Reforma y la rebelión de Tuxtepec, el Obispado siempre ha sido un testigo de la historia en lo que radica su importancia”, expuso Héctor Jaime Treviño, delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia en el estado.

Por consiguiente, el cerro ha presenciado la muerte de cientos de hombres en los diversos combates. Se tienen registros de varios soldados norteamericanos y mexicanos que fueron sepultados ahí después del enfrentamiento del 23 de septiembre de 1846.

El también historiador señaló que no se le presentó al INAH información sobre algún proyecto relacionado con un “parque de diversiones” en lo alto del Obispado.

“El cerro es un sitio histórico. El proyecto no se presentó a nosotros, ahora es una realidad y nos sorprendió la instalación del carrusel. Creo que debería haber un respeto al cerro y a la bandera”, insistió.

También se recordó la necesidad de realizar una investigación arqueológica en las faldas del cerro, en especial sobre la zona poniente, donde se descubrieron dos cuevas y una trinchera, como lo publicó este diario en octubre del año pasado.

— GUSTAVO MENDOZA LEMUS