22 de septiembre de 2014 / 09:35 p.m.

El SC Paderborn, probablemente el equipo más modesto que haya llegado nunca a la primera categoría del fútbol alemán, ha puesto a soñar a los románticos del fútbol al convertirse de forma sorpresiva en líder de la Bundesliga, jugadas ya ocho jornadas.El sueño, si todo sigue su curso normal, no durará mucho, pero sin duda muchos seguidores del club de Westfalia habrán decidido enmarcar la clasificación del torneo, a un día de que el Paderborn defienda su liderato ante el Bayern.Paderborn es una ciudad de 146.000 habitantes situada en una región que se podría considerar tierra de nadie en materia futbolística, algo apartada de la cuenca del Ruhr, donde reinan el Borussia Dortmund y el Schalke, y de Renania, donde el Bayer Leverkusen impone su ley.El presupuesto de fichajes del equipo para esta temporada fue de 15 millones de euros, que no son nada si se compara con los 140 millones que gastó el Bayern Múnich.Los románticos suelen decir que los millones no marcan goles. Los realistas les responden que no sólo meten goles, sino que también ayudan a evitarlos.El estadio del Paderborn tiene un aforo de apenas 15.000 espectadores, de los que 5.800 son asientos y el resto para espectadores de pie.La historia del club ha transcurrido en su mayor parte en las categorías aficionadas y esta es la primera temporada del club en la primera categoría.El único momento en que había saltado hasta ahora al primer de la actualidad fue cuando un partido suyo de la Copa de Alemania contra el Hamburgo fue manipulado por el tristemente célebre Robert Hoyzer, un exarbitro con conexiones con mafias de apostadores.El presidente, desde hace 17 años, es Wilfried Finke, un empresario de la región, dueño de una cadena de tiendas de muebles con una facturación de 300 millones de euros al año. Antes de la temporada, había puesto como meta lograr diez puntos en las cuatro primero jornadas."Ahora estoy satisfecho con los ocho puntos que tenemos", dijo en declaraciones recogidas por el diario "Bild".El actual entrenador es André Breitenreiter, de 40 años. Breiternreiter llegó al club en 2013 y en su primera temporada logró el ascenso a la primera Bundesliga.En lo futbolístico, Breitenreiter se la juega por la disciplina táctica, el juego de contragolpe y un gran despliegue físico que se traduce en el hecho de que el equipo ha corrido en lo que va de temporada un promedio de 115 kilómetros por partido.El equipo apuesta ante todo por jugadores alemanes, pese a la presencia de un español como el central Rafael López en sus filas. En lo que va de temporada, Breitenreiter ha jugado siempre con 11 alemanes en la formación inicial.Una de las estrellas del equipo es el delantero Elias Kachunga, de 22 años, nacido en Colonia, que tiene unas características favorables para el tipo de juego propuesto por Breitenreiter.Kachunga, una bala que corre 30 metros en 3,91 segundos, ha marcado tres goles en las cuatro primeras jornadas.Lo más llamativo hasta ahora, sin embargo, al margen del liderato, ha sido el gol marcado por Moritz Stoppelkamp en la victoria por 2-0 ante el Hannover 96 desde 81,98 metros de distancia.Stoppelkamp disparo de volea desde cerca de su propia área con la portería contraria vacía cuando el meta rival había subido a buscar el remate en un saque de esquina en el tiempo de descuento.Ahora, en medio de la euforia, justamente el Bayern se atraviesa en el camino del Paderborn"No vamos a Múnich a hacernos fotos con los campeones del mundo", dijo Breitenreiter, de cara al partido contra el Bayern.Sin embargo, el entrenador del Paderborn cree que sus jugadores deben salir mañana "a gozar el partido"."El resultado para mí es secundario", dijo.El entrenador del Bayern, Pep Guardiola, ha advertido de que para su equipo el partido no va a ser fácil."Si nos derrotan, será una gran sorpresa. Si pierden, no pasa nada. No tienen presión", dijo Guardiola.

AGENCIAS