24 de junio de 2014 / 02:27 a.m.

Después de romper una sequía de goles que ya superaba el año, Javier Hernández no se pudo contener y entre lágrimas festejó el gol que consiguió ante Croacia en la Copa del Mundo.

"Chicharito" Hernández, en su segundo Mundial, no anotaba con la selección nacional desde el 22 de junio de 2013, en la Copa Confederaciones.

La desesperación por acabar esa racha hizo evidentemente presa del delantero, quien en el partido ante Camerún tuvo una clara oportunidad que no supo definir con el marco abierto.

Por eso nadie puede culparlo por el llanto.

"Fueron lágrimas de felicidad, pensando en toda la gente que este año ha confiado en mí a ciegas", dijo Hernández al final del encuentro. "Este fue un año en que poca gente ha confiado en mí y fueron lagrimas para conectarme con mi gente, con la gente que me rodea y que me quiere".

Con su tanto, Hernández llegó a 36 en la selección mexicana para consolidarse como el tercer máximo artillero en la historia del Tri, a tres de Cuauhtémoc Blanco en el segundo puesto y a 10 de Jared Borgetti, el líder de todos los tiempos.

"Las estadísticas están para la gente que le gustan", agregó Hernández. "Ya lo vivimos, tuve tres años buenos con la selección y por uno malo que tuve con mi club me voy a la banca. Por eso digo que hay que vivir del presente, ni del pasado ni del futuro".

El popular "Chicharito" pasó un mal año con su club, el Manchester United, donde apenas pudo marcar cuatro goles durante la temporada. En la selección mexicana dejó de ser un titular indiscutido para quedar como suplente de Oribe Peralta.

Hernández fue titular durante gran parte de la eliminatoria mundialista con el entonces entrenador José Manuel De la Torre. Bajo las órdenes de Miguel Herrera, quien asumió el puesto como interino a finales del año pasado, le ha costado ganarse el puesto.

Herrera ha apostado más por el empuje de Peralta, el goleador de México en los Juegos Olímpicos de Londres, y ha dejado a Hernández a cumplir un papel de relevo.

"El gol es una prueba de que no quiero perderme la confianza en mí mismo. Todavía tengo sueños y metas por cumplir", agregó el delantero de 26 años.

Antes de la Copa del Mundo, Hernández cumplió buen papel en los partidos de preparación y parecía que la puerta podría abrirse, pero Herrera no quiso sentar a Peralta, quien marcó un tanto ante Camerún.

"En México somos resultadistas, si un partido no metiste gol resulta que eres malo. Si metes, eres el mejor. Si metes gol andas en ritmo, si no, no andas", puntualizó Hernández.

"En estos partidos de preparación hablaron que había tenido buenas actuaciones y no tuve tiros al arco. Eso habla bien de mí porque yo no vivo del gol", añadió molesto. "Si puedo colaborar en cosas notorias como es hacer goles qué bueno, pero si no, no importa. Lo que importa es ganar".

El tanto de Hernández, combinado con una actuación discreta de un Peralta que tampoco hizo mucho ante Brasil, podrían hacer que Herrera cambie de opinión para el partido de octavos de final ante Holanda.

"Mi gol habla que voy buen camino... más allá de todo, somos afortunados por jugar fútbol. Si el entrenador quiere que entre, lo haré, porque para eso estoy preparado", aseveró.

AP