5 de agosto de 2013 / 03:12 p.m.

Verónica Zola Ontiveros Hernández, profesora de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Morelia, dirige un proyecto de investigación sobre actividad solar y clima espacial, enfocado a estudiar al astro a través de imágenes en luz blanca, extremo ultravioleta y centelleo planetario.

El trabajo de la doctora en Física Espacial por la UNAM, consiste en entender la física detrás de la actividad solar con la información que se obtiene de la estrella, por medio de sondas dedicadas a su observación, además, busca la transmisión de esos datos y su estudio para conocer los efectos que tiene esa actividad en la Tierra.

La experta recordó que en octubre de 2006, inició la misión del Observatorio de Relaciones Solar-Terrestres (STEREO, por sus siglas en inglés) de la NASA, que consta de dos sondas idénticas que monitorean al Sol de forma similar, pero desde ángulos distintos.

Esos dispositivos fueron dotados de cuatro paquetes de instrumentos distintos, entre medidores, detectores, cámaras y telescopios, que permiten un análisis a fondo del comportamiento del astro y de fenómenos relacionados al llamado clima espacial. Constituyen una de las herramientas básicas del estudio propuesto por la universitaria, en especial, uno de los paquetes, el llamado Investigador Heliosférico de Conexión Coronal Sol-Tierra (SECCHI).

Cuentan con cinco telescopios que registran desde condiciones ultravioleta, hasta el espacio entre la Tierra y el Sol, para analizar la evolución de las eyecciones de manera tridimensional y sus impactos en nuestro planeta.

De acuerdo con el proyecto de Ontiveros Hernández, comprender los orígenes de estos fenómenos no sólo es una oportunidad de observar un problema de la física del espacio, también tiene importantes consecuencias sociales y económicas. Por lo tanto, “una cobertura continua de las eyecciones solares desde su nacimiento, hasta que impactan en nuestro mundo –y en tercera dimensión-, es algo que se consigue por primera vez con STEREO”.

Entre las actividades más destacadas del astro y, por tanto, las bases del estudio promovido por la especialista, están las eyecciones de masa coronal y las ondas de la corona solar.

Está en un estado permanente de “expansión del plasma de la corona”, ello significa que emite radiación constante hacia el espacio, fenómeno conocido como viento solar. Así como hay “viento” puede haber “tormenta” y éstas se presentan con explosiones en la corona, conocidas como eyecciones de masa, generadas por inestabilidades en el campo magnético.

Su importancia radica en el impacto que tienen en la Tierra. “A nosotros no nos pasa nada, pues esa actividad siempre ha existido”, afirmó. Las expulsiones afectan principalmente a la tecnología; los generadores de energía eléctrica y las redes de telecomunicaciones podrían ser impactados, así como los satélites en el espacio y sus órbitas, ejemplificó.

Cada día dependemos más de la tecnología, por lo que estamos más expuestos a las consecuencias que pueden tener las eyecciones solares; “no se puede hacer nada para evitarlas, pero sí prevenir daños. Las compañías de telecomunicaciones pueden ‘apagar’ sus satélites; sí, les cuesta reactivarlos y probablemente pierdan su órbita, pero se recuperan y no hay una pérdida total”, destacó la académica.

El impacto de una eyección en la Tierra no es inmediato. Si se presentara, “al calcular la velocidad y distancia se podría medir el momento del ‘golpe’ en la Tierra”.

Otro campo donde podría afectar una eyección es en la aviación, pues hay líneas aéreas que cubren trayectorias polares. Cerca de los polos existen zonas de alta radiación electromagnética, eso es normal, pero se incrementa si llega una eyección, lo que puede dañar los instrumentos del avión.

La investigación de Ontiveros Hernández está enfocada a leer, interpretar y dar resultados de las observaciones que misiones como STEREO recuperan.

Su trabajo se divide en tres pasos: el primero es “la instalación técnica y generación de base de datos de eventos solares y de gran escala, asociados al clima espacial”. El segundo se sustenta en el análisis de casos particulares de actividad del astro, que permita sentar las bases de un estudio de larga escala temporal de eyecciones y sus efectos terrestres.

Este análisis estará enfocado en los eventos de mayor repercusión en cuanto a clima espacial se refiere. Por último, se hará un análisis de larga escala temporal, de acuerdo con los pasos anteriores.

La razón principal para este trabajo –financiado por el Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica de la UNAM–, es que no hay una base de datos procesados abierta. Por ello, Verónica Zola pretende desarrollar una para uso de la ENES y otras entidades de la Universidad, que incluya la información, así como su procesamiento y análisis.

Para complementar la información de las sondas espaciales, comparará los resultados con los obtenidos con el radiotelescopio de centelleo interplanetario de esta casa de estudios, en Coeneo, Michoacán. Este instrumento mide perturbaciones en el espacio y forma parte de una red mundial de telescopios que vigilan las tormentas solares que podrían alcanzar a la Tierra.

El radiotelescopio es una antena de 139.65 megahercios (MHz), que ocupa un espacio de nueve mil 500 metros cuadrados, cuyos receptores captan señales de radio provenientes del espacio. Su importancia es que “es el único en este lado del hemisferio”.

Con los resultados obtenidos de este proyecto se podrán validar los datos acerca de las perturbaciones provenientes del Sol, y la intensidad con la que se capten ayudaría a calcular sus distancias y trayectorias. Esta información engrosará la base y contribuirá a que sea más exacta, finalizó la universitaria.

Redacción