8 de julio de 2013 / 01:33 p.m.

Un centro astrofísico instalado en el volcán Sierra Negra se ha convertido en una gran ventana para que los científicos de todo el mundo escudriñen, observen y avancen en el conocimiento del universo, según los expertos mexicanos responsables del proyecto.

Astrónomos, físicos y astrofísicos observan los rincones del cielo utilizando el Gran Telescopio Milimétrico (GTM), el de Neutrones Solares, el detector de rayos gamma y otros equipos científicos que forman parte de la instalación en el volcán poblano, a más de 4 mil 600 metros sobre el nivel del mar.

""El punto es aprovechar un sitio con características raras a escala mundial, en particular una altura de más de 4 mil metros con condiciones climáticas tolerables para el desarrollo de experimentos científicos que requieren esas condiciones para tener impacto"", explicó el director del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), Alberto Carramiñana.

""El volcán Sierra Negra se ha convertido en un centro astrofísico que atrae el interés de los científicos de todo el mundo"", comentó por su parte el doctor en física José Francisco Valdés, del Instituto de Geofísica de la UNAM.

Carramiñana explicó que el GTM, el más grande del mundo en su rango, fue construido por el INAOE y la Universidad de Massachusetts con una inversión de 180 millones de dólares, y servirá para el estudio de la formación del universo.

TELESCOPIO DE NEUTRONESAdemás del GTM, también está el Telescopio de Neutrones Solares, que ""fue de los primeros y empezó a operar relativamente pronto, y el detector que acaba de instalar es una versión más sofisticada y un experimento interesante"".

Recientemente se instaló este supertelescopio que capta los rayos cósmicos, donado por Japón, que es ahora el ""único en el mundo por ser el detector de partículas solares más grande y preciso"", de acuerdo con Carramiñana.

Valdés explicó que esta herramienta puede detectar cualquier tipo de partículas que vengan del espacio, como muones, positrones, neutrones, electrones y rayos gamma.

El ex director del Instituto de Geofísica de la UNAM explicó que este telescopio representa ""un aparato único en su tipo a escala mundial para la observación de partículas producto de la actividad solar que llegan nuestro planeta"".

Con ese artefacto, agregó, estarán ""hurgando bajo la piel del Sol, para dilucidar qué procesos internos son los causantes de que nuestro astro rey tenga la capacidad de producir partículas con muy altas energías, en regiones bien delimitadas por los intensos campos magnéticos asociados a sus manchas.""

El científico aseguró que con este estudio no solo se conocerá mejor al Sol,"" sino también muchos otros objetos astrofísicos que presentan fenomenologías similares"", y añadió que este trabajo es ""un pequeño, pequeñísimo paso adelante en la comprensión del universo"".

RAYOS GAMMAOtro de los grandes proyectos es el detector de rayos gamma conocido como HAWC (por la sigla en inglés de High Altitude Water Cherenkov).

En 2006, recordó, se planteó la instalación de HAWC en México, “y me tocó ayudar a empujar ese proceso desde que se propuso. Ahora —añadió— ya estamos encarrilados, con un tercio del detector ya instalado y buscando terminar al final de 2014”.

Los especialistas de la UNAM Alejandro Lara, del Instituto de Geofísica; Ernesto Belmont, del Instituto de Física, y Lukas Nellen, del Instituto de Ciencias Nucleares, explicaron que el HAWC también es el mayor del planeta en su tipo, y que a futuro estará compuesto de 60 detectores y permitirá crear un mapa estelar con los sitios de rayos gamma más violentos del universo.

Lara, Belmont y Nellen explicaron la estructura y composición de estos detectores, que son 300 tanques de siete metros de diámetro por cinco de altura y totalmente cerrados, con agua 100% pura, que permiten captar la caída de fotones medidos en nanosegundos.

Precisaron que este telescopio, que hasta ahora está en una tercera parte de su capacidad total, trabajará de manera ininterrumpida las 24 horas y durante todo el año, lo que permitirá acumular la información de las fuentes de fotones de alta energía en el universo.

EFE