27 de mayo de 2013 / 01:16 p.m.

 Cientos de manifestantes lanzaron botellas contra los policías al finalizar la marcha realizada contra la ley que aprueba los matrimonios homosexuales en París, que se había desarrollado de manera pacífica y terminó con una concentración en la explanada de los Inválidos.

Los implicados en los actos, según las imágenes y el relato que dieron varios medios de comunicación franceses, son “pocos centenares” de personas, después de que la tercera gran protesta contra las bodas gays congregara a 150 mil personas, según la policía, y “más de un millón”, según los organizadores de la marcha.

Para contener posibles incidentes como los sucedidos en anteriores manifestaciones, se había habilitado un dispositivo de 4 mil 500 policías.

Decenas de personas, contrarios al matrimonio entre personas del mismo sexo, fueron detenidas cuando intentaron bloquear el tráfico en una de las principales calles de la capital.

Durante la jornada, el único incidente que se había registrado fue en la sede del Partido Socialista en París, donde una veintena de militantes de extrema derecha entraron sin permiso y desplegaron una banderola en el tejado en la que podía leerse: “Hollande dimisión”.

La polémica política rodea también a esta nueva manifestación de fuerza de los contrarios al matrimonio homosexual, promulgada oficialmente por el presidente François Hollande hace ocho días.

El ministro francés del Interior, Manuel Valls, había recomendado a los detractores que no acudieran con niños a la manifestación ante lacreciente tensión.

Los opositores a la ley de matrimonio homosexual en Francia se manifiestan de nuevo en una gran protesta rodeada de polémica y en medio de preocupación por la seguridad ciudadana.

Las fuerzas de seguridad estaban alerta ante la posibilidad de que la manifestación derivara en enfrentamientos.

El líder de la conservadora Unión por un Movimiento Popular, Jean-Marie Copé, anunció su participación en la manifestación, pero otros representantes del partido han mostrado sus reticencias a mostrarse en la calle en contra de una ley aprobada en el Parlamento.

Desde el gobierno, el primer ministro Jean-Marc Ayrault acusó a la oposición de contribuir a la “crispación y radicalización” al prestar su apoyo a los manifestantes.

El primer matrimonio homosexual se celebró el 22 de mayo en Cayeux-sur-Mer para validar de forma oficial el compromiso que habían contraído previamente dos hombre en Bélgica, aunque el miércoles se realizará la anunciada como primera ceremonia oficial.

EFE