2 de julio de 2013 / 04:35 p.m.

Ciudad de México • Seguramente conoces, has escuchado hablar o alguna vez viste un twitter de Cindy la Regia, la chica más cool y fresa de todo México, como ella misma se describe, viste con ropa de marca, es homofóbica y aborrece a los “nacos”, ha logrado más de 400 mil seguidores en Facebook y Twitter y alrededor de 25 mil ejemplares de su primer libro Cómo casarse tipo bien y 15 mil ejemplares vendidos de su segundo libro Cómo ser una niña tipo bien. Su creador, Ricardo Cucamonga habla de esta chica que refleja 50 por ciento de su personalidad y 50 por ciento de ficción y humor para “combatir la cursilería nacional y el jarrito de Tlaquepaque que somos todos los mexicanos”.

Estás cerca del medio millón de seguidores entre Facebook y Twitter.Se fue dando conforme salía cada tira, con cada tuit, cada paso que decido dar creativamente y a partir de esta notoriedad en las redes sociales me fue posible dedicarme como oficio a las tiras cómicas para Milenio y Chic Magazine de Monterrey. Fue crear un oficio en donde despliego todas las cosas que quería experimentar como el humor negro, ácido, mordaz, de insulto, lo que me gusta de los cómicos estadunidenses.

¿Qué tanto hay de ti en Cindy?Pues podría decirte que los personajes son 50 por ciento yo, y 50 por ciento ficción. Trato muchos asuntos que tengo desde la adolescencia, en que me sentía muy al margen, porque soy gay y me sentía aislado en una ciudad chica, donde yo vivía. Más tarde me fui a estudiar a Monterrey, entonces me doy cuenta cómo es la sociedad regiomontana y me es más fácil entender, lo que quizá no hubiera pasado si me hubiera quedado en Sonora. Empecé a cuestionar las estructuras porque me hicieron sufrir mucho. Es mucho el juego de poder, el subdesarrollo personal, la sensación de inferioridad, muchas características que veo en la idiosincrasia nacional que no me gustan y creo que hacen la vida infeliz a mucha gente.

¿Es por eso que ahora Cindy margina?Es parte de la broma, precisamente es la descripción del personaje que siente esta aparente superioridad, este humor de clase media, no es humor de la clase alta, es precisamente trabajar este sentido de superioridad-inferioridad de la clase media.

¿Podemos llamar a Cindy políticamente incorrecta?Hay temas que no tomo, como el narco. Nunca hago un chiste sobre una tragedia inmediata. Mi interés es combatir la cursilería nacional y el jarrito de Tlaquepaque que somos todos los mexicanos para no hablar de nosotros. Creo que este tipo de humor te sacude y es una vía necesaria para poner a pensar a la gente en cosas que quizá no se va a poner a pensar respecto a temas tabú.

¿Te han hecho críticas?Sí y muchas. Durante mucho tiempo fue difícil entender estas reacciones. Después me di cuenta que precisamente la reacción emocional es parte del juego, porque toca temas como la diferencia y lucha de clases, la superioridad que el personaje te muestra como todas estas princesas, hijas de políticos y ladys.

¿Cindy hace bullying?Sí, por supuesto y pigling.

Define pigling…

Cindy dice “A ti no te hago bullying, te hago pigling, porque estás muy gorda”. Es broma, porque también es homofóbica y la gente me dice: “tú eres homofóbico, ¿cómo puedes decir eso? ¿Por qué no vamos a reírnos de estas cosas? Es lo que yo hago cuando me veo en el espejo y digo tengo que bajar de peso, se me ocurre un chiste y salgo corriendo. Es vivir la cotidianeidad y reírte de tus cosas.

¿Lees las revistas de sociales?Sí, hago investigación de campo, compro Vogue, Hola, tengo un arsenal. Pero también estoy conectado con mis lecturas de Guadalupe Loaeza, me encantan La niñas bien y Las reinas de Polanco. Cuando empecé el proyecto hice revisiones, leí a Jane Austen, cosas que tenían lógica como el tema del matrimonio, también las temáticas de clase, etcétera.

¿Has evolucionado de un libro a otro?El libro Cómo casarse tipo bien tiene otro tono, se siente que el personaje ha crecido en el actual ejemplar Cómo ser una niña tipo bien a partir de las experiencias del anterior, y se debe mucho al trabajo constante del autor para darle corporeidad, para darle alma.

MÓNICA GARCÍA Y YANIRA FRANCO